Gilberto Bosques

Desde el sábado pasado existe un conflicto diplomático entre México e Israel por una declaración que el primer ministro de ese país hizo en Twitter y que hace a un lado la historia que existe entre las dos naciones, especialmente la que nos unió durante la Segunda Guerra Mundial.

“Trump está en lo correcto. Yo construí un muro a lo largo de la frontera sur de Israel. Detuvo toda la inmigración ilegal. Gran éxito. Gran idea”, escribió el jefe del Estado israelí en su cuenta oficial de Twitter.

Ese mismo día, México manifestó a Israel, por conducto de su embajador en México, su “profunda extrañeza, rechazo y decepción por el mensaje”. La Secretaría de Relaciones Exteriores expresó en un comunicado: "México es un amigo de Israel, y debe ser tratado como tal por su Primer Ministro".

En un mensaje emitido por la misma red social, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Emanuel Nahshón, intento suavizar las cosas: "El primer ministro se refería a que estamos dispuestos a compartir con otras naciones nuestra particular experiencia en seguridad. No expresábamos ninguna posición sobre las relaciones entre México y EU".

Netanyahu también ha venido negando que en su declaración se haya referido ha México o su relación con Estados Unidos. "¿Quién mencionó México?", dijo en una reunión con diputados de su partido Likud, al tiempo que responsabilizó a los medios de comunicación de la polémica y los acusó de fabricar "una avalancha de noticias falsas".

Ayer volvió a negarlo durante su particiipación en la inauguración del de la feria Cybertech, uno de los mayores eventos mundiales del sector informático. Netanyahu aseguró que hablaba del "notable éxito de la valla de seguridad de Israel" sin comentar sobre las relaciones entre Estados Unidos y México.

En nuestro país la comunidad judía, a través del Comité Central de la Comunidad Judía en México, y la Tribuna Israelita se desligaron de las declaraciones de Netanyahu, rechazando ”contundentemente su postura”.

La declaración de Netanyahu se hizo un día después de que el mundo celebrara el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto. Y exactamente en relación con el Holocausto alguien debería recordar a Benjamin Netanyahu la ayuda que México brindó a judíos que escaparon de los horrores de la segunda Guerra Mundial con el apoyo de nuestro país a través del embajador Gilberto Bosques Saldívar, cónsul en Francia, que les otorgó visas mexicanas para que pudieran salir de Europa.

Fué así como Gilberto Bosques salvó entre 1938 y 1942, la vida de alrededor de 30 mil refugiados, entre ellos, aproximadamente 10 mil refugiados judíos. En una declaración para enlacejudio.com dijo Danielle Wolfowitz, quien hoy está viva gracias a Gilberto Bosques, que “no sólo salvó la vida de miles de personas sino que también dio la posibilidad de existir a mis hijos y a mis nietos, que sin él no estarían aquí. Todos nuestros descendientes están conscientes de este hecho”.

Años después, las autoridades francesas lo entregaron a la GESTAPO; fue llevado junto a su familia y el personal del consulado al pueblo de Bad Godesberg, un distrito municipal de Bonn, en Alemania, donde se les recluyó hasta que el presidente Ávila Camacho llegó a un acuerdo con el gobierno alemán en el cual intercambiaron prisioneros.

Fue recibido en la estación del tren por una gran comunidad extranjera y mexicana y, según el documental “Visa al Paraíso”, que narra los hechos, fue cargado en hombros como un héroe internacional.

En 1944, en un discurso ante un grupo de diputados de la XXX Legislatura del Congreso de la Unión dijo: “Hice la política de mi país, de ayuda, de apoyo material y moral a los heróicos defensores de la república española, a los esforzados paladines de la lucha contra Hitler y contra Mussolini y contra Franco y contra Pètain y Laval. Si en la interpretación de la actitud gallarda y trascendente de México me excedí en mis atribuciones reglamentarias, estoy dispuesto a arrastrar las consecuencias y la sanción que proceda”.

Finalmente, el mediodía de ayer el presidente israelí, Reuvén Rivlin, en una conversación con el presidente de México señaló que de ninguna manera se pretendió comparar la situación de seguridad en Israel con la de México, destacando que los vínculos históricos y la cooperación entre ambos países son muy importantes para Israel y que lamentaba el malentendido causado por este tuit.

El presidente Rivlin ofreció disculpas por haber lastimado a México e hizo votos por que la relación retome su cauce de cooperación y amistad.

Vale también este recordatorio para los funcionarios actuales. Esperemos que estén a la altura del legado de tantos diplomáticos mexicanos como Gilberto Bosques.

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