Generalmente cuando se atrapa a un estudiante copiando, los primeros en indignarse son los padres. Pero en este caso que se presentó en China, los castigados por que sus hijos copiaran fueron los padres, ya que ellos les proporcionaron los medios para hacerlo.

 

Así, de distintas maneras y haciendo uso de la tecnología actual, los padres, al haber recibido copia de los exámenes por fax o por scanner, transmitían a sus hijos las respuestas correctas a través de celulares.

 

Un padre llegó a pagar a nueve maestros que resolvieran el examen de ingreso a la universidad de su hijo, y así pasarle las respuestas correctas.

 

La policía descubrió que los estudiantes hacían trampa cuando las señales de las respuestas se cruzaron con las de sus radios, así que detuvieron a los padres involucrados, quienes de ser encontrados culpables, recibirán penas de cárcel de entre 6 meses y tres años. Y se les recordó que hace algunos años, hacer trampa se castigaba con la pena de muerte.

 

Pero esto que es nuevo para China, no lo es en América Latina. Hace ya varios años a Zulemita Menem, siendo la primera dama de Argentina en la presidencia de su padre, la descubrieron copiando en un examen. Su ¿modus operandi? El guardaespaldas le dictaba las respuestas por radio, leyéndolas del libro de texto. En su caso, ni acusaciones ni tribunales ni cárcel, solo la vergüenza pública de hacer trampa. Bueno, creemos que sí le dio algo de pena…

 

Fuente BBC Mundo
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En Suecia se ha aprobado una ley según la cual los conductores que fueron condenados por manejar bajo los efectos del alcohol tendrán que instalar un dispositivo que mide el nivel del alcohol para poder encender el vehículo.

 

Este dispositivo, cuya instalación tienen un costo promedio de $7,400 dólares, solo permite que el motor del vehículo encienda cuando el conductor ha pasado la prueba del alcoholímetro. De otra manera, el carro no encenderá.

 

Los conductores suecos que sean condenadas a instalar este dispositivo lo tendrán que financiar ellos mismos ya que de otra manera el estado no les dará la licencia de manejo.

 

Se plantea también facultar a los médicos a avisar a las autoridades de las personas que sospechen sean dependientes al alcohol y que deban llevar este dispositivo. En ese caso, la instalación del dispositivo será subvencionado parcialmente por el estado.

 

En Suecia el nivel de alcohol permitido en la sangre es de 0.2 gramos por litro, lo que equivale a menos de una lata de cerveza.

 

Así que en México mejor dejamos de “tener miedo” cada vez que pasamos por una prueba de alcoholímetro porque si siguen creciendo los accidentes por causa del alcohol, Suecia podría ser el espejo en que se refleja nuestro futuro. Claro que al ritmo que vamos, será nuestro futuro dentro de 20 o 30 años.

 

Fuente BBC Mundo 

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