Es mejor que las personas cuyo olor corporal es fuerte no vayan al parque de diversiones Thorpe en Gran Bretaña porque ahí, quizá con mucha educación, sí les van a decir que huelen mal y quizá les ofrezcan desodorante, así como en los supermercados mexicanos ofrecen gel antibacterial.

Pero ojo, si el olor corporal es muy persistente y puede provocar molestia en otros visitantes del parque, quizá se haga notoria la discriminación y los manden a los últimos asientos del carrito de la montaña rusa, para evitar que “las ráfagas de mal olor se expandan y afecten al resto de los visitantes”.

Y precisamente para evitar el molesto olor, el mismo parque ha prohibido que en las atracciones se levanten los brazos con lo que sin duda le quitan la mitad de la diversión a la montaña rusa.

Los administradores dicen que esta prohibición obedece a las quejas que han recibido de sus visitantes las cuales se incrementaron debido al extremo calor que se ha sentido este verano.

¿Dará pie esta norma a la discriminación por olor corporal? 

Fuente BBC Mundo

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En uno de los casos más extraños que se han presentado, se está juzgando a un hombre afroamericano que abrió una cuenta de Facebook fingiendo ser un hombre caucásico supremacista.

 

Su delito no fue representar a otra persona a través de la popular red social, sino el comunicar mensajes de odio e incluso hacer amenazas de muerte a un estudiante afroamericano de Louisiana. En estos mensajes decía que quería matar a los afroamericanos por la elección de Barack Obama como el primer presidente de raza negra de los Estados Unidos.

 

Después de tres semanas, un hombre fue liberado de la reclusión a la que estaba sometido por desacato a la Corte.

El Juez del Condado de Will en Chicago Illinois, David Rozak, impuso una pena de seis meses de prisión a Clifton Williams, después de que este emitiera un sonoro bostezo durante la audiencia de su primo, que estaba siendo juzgado por narcotráfico. Sin embargo, en la audiencia efectuada el día de ayer el juez decidió conmutar la pena de Rozak una vez que se disculpó ante la Corte.

Parecería que el comportamiento normal de la gente cuando viaja es que se muestra en programas como Wild-On, pero un británico de 23 años aprendió de forma muy dolorosa que lo que pudiera parecer chistoso en su país no lo es tanto en otras latitudes, como Grecia.

 

Este joven se encontraba en un club nocturno en Creta y bajo el efecto del alcohol que no es buen consejero, decidió bajarse los pantalones y agitar sus genitales a las mujeres que pasaban frente a él. Una de ellas, cansada de este comportamiento le pidió que dejara de acosarla y se subiera los pantalones, pero ante la insistencia de él ella tomó una botella de Sambuca, rocío su parte baja del abdomen y le prendió fuego.

 

El resultó quemado no solo en sus genitales sino también en otras partes del cuerpo y fue trasladado a un hospital. La mujer, joven también, fue detenida y ya compareció ante un juez en donde se declaró culpable de la quemazón alegando que se defendía del acoso. Los habitantes de Grecia la defienden a ella porque dicen que están cansados del mal comportamiento de este tipo de turistas, mientras que en Gran Bretaña se piensa que fue víctima por jugar una broma.

 

Seguramente ella tendrá que ir a prisión algún tiempo porque cometió un delito y él ya lo pensará dos veces antes de bajarse los pantalones en público y exhibir sus zonas ya no tan privadas ni tan perfectas.

 

Fuente BBC News

 

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En esta época de desempleo y de crisis hay que tener cuidado con lo que se promete, no solo por parte de los políticos, quienes nunca han puesto en práctica este consejo, sino por parte de los comerciantes y quienes ofrecen servicios porque se ponen la soga al cuello.

 

Lo anterior lo está demostrando una mujer de Nueva York quien demandó ante la Corte Superior del Bronx a la Universidad donde obtuvo en abril pasado su diploma por no haberla ayudado a conseguir trabajo.

 

La mujer de 27 años demanda a Monroe College por $70,000 dólares que fue el costo de su educación. Monto que debe empezar a pagar ahora, pero que se trata de una deuda a la que no puede hacer frente por no tener trabajo.

 

El Archivo Nacional de la Gran Bretaña ha puesto a disposición de los británicos cientos de copias de los archivos legales de este país ocurridos durante la época Victoriana, en donde se castigaba con la cárcel a quien robara un conejo o condenarse a la muerte a un carterista o a una persona que saliera de noche con la cara cubierta e hiciera suponer que se trataba de un ladrón.

 

Pero las normas absurdas no solo pertenecen a una época pasada, sino que actualmente siguen existiendo como lo comprobó una madre que durante el funeral de su hijo estuvo unos minutos más al lado del ataúd razón por la cual fue multada.

 

Se trata de Terrie Rouse quien perdió a su bebé de cinco semanas por la llamada muerte súbita. El horror que vivió como madre no terminó con la repentina muerte de su hijo sino que tuvo que esperar tres meses para hacerle un funeral porque se hicieron varios estudios para determinar las causas de la muerte del niño.

 

Ya metidos en el tema del copyright y de propiedad intelectual llevado hasta sus últimas consecuencias, tenemos el caso del sándwich, o mejor dicho, del Sandwich con mayúscula ya que no solo se trata del apellido de una larga generación de Condes, sino de una marca registrada por los descendientes del supuesto creador del emparedado, como dirían los españoles, John Montagu, Cuatro Conde de Sándwich, quien según narra la historia ordenó a su mayordomo que le preparara un bocadillo de carne entre dos rebanadas de pan.

 

Los descendientes de Montagu no nada más establecieron tiendas en Estados Unidos a las que llamaron Earl of Sandwich sino que registraron como marcas Lord Sandwich y Earl of Sandwich. Hasta el momento sus tiendas se localizan en varias ciudades de Estados Unidos.

 

Ajeno al registro del nombre, un hombre en la Gran Bretaña, propietario de una tienda llamada Earl of Sandwich fue demandado por la empresa de Estados Unidos para exigirle que cambiara el nombre a su negocio, puesto que la empresa tienen pensado abrir locales en Europa y la Gran Bretaña.

 

No en todos los casos aplican el dicho de que el lo encuentra se lo queda. Ahí está el caso de la Odyssey Marine Exploration que debe regresar a España el tesoro que encontró en un galeón español hundido.

 

Stacy y Michael, una pareja británica no encontraron un tesoro hundido, pero sí el boleto ganador de la lotería cuyo premio cobraron como propio. No contaban con que la verdadera compradora del boleto, una mujer de nombre Dorothy McDonagh pelearía judicialmente la titularidad del premio una vez que demostró la propiedad del boleto perdido.

 

Después de nueve meses de litigio, el tribunal condenó a Stacy y aMichael a entregar a Dorothy la mitad del premio, es decir, 15,000 libras. Y los condenó al pago de la esta cantidad porque la otra mitad del premio ya lo habían gastado en el pago de deudas. Dorothy alega, sin embargo que ella quiere la totalidad del premio, es decir, 30,000 libras porque es su derecho.

 

Stacy y Michael tienen en su contra una sentencia por robo y aprendieron de mala manera que regresar las cosas que se encuentran a su dueño original no nada más reporta satisfactores personales sino que evita litigios y contar con antecedentes penales en su record personal.

 

Fuente BBC Mundo

 

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Dave Carroll es un músico folk canadiense que decidió componer una canción narrando su triste épica con United Airlines y a raíz de la cual se ha vuelto famoso en su país.

 

Su historia comenzó cuando en un viaje con su banda a Nebraska los encargados de manejar el equipaje de la aerolínea arrojaron sin cuidado alguno las guitarras, dañando seriamente la suya.

 

Ya en tierra comenzó el calvario que muchos de nosotros conocemos al querer reclamar alguna compensación de las aerolíneas por el maltrato del equipaje. Tras llenar formas de reclamación, llevarlas y traerlas, United Airlines se negó a reparar el daño de la guitarra por lo que el cantante les avisó que compondría una canción en contra de la empresa y la difundiría.

 

Y así lo hizo. Compuso “United rompe guitarras”, hizo un video y lo subió a Internet donde ha recibido más de 4 millones de visitas. Además su canción se encuentra entre las 20 melodías más vendidas de iTunes en Canadá y mediante la publicidad negativa logró que cayera el valor de las acciones de la compañía.

 

Después de esta singular venganza, United Airlines está ofreciendo una compensación de $1,200 dólares en efectivo y otros $1,200 dólares en pasajes de avión, pero el compositor ha declinado el ofrecimiento.

 

En el siguiente enlace encuentras la historia del suceso contada por el mismo protagonista: Dave Carroll 
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