La Asamblea Legislativa del Distrito Federal se ha distinguido por innovar en algunos temas y esta ocasión no es la excepción.

Se ha presentado una iniciativa de ley denominada Ley para la Regulación de Estímulos Económicos y Recompensas en Materia Penal del Fuero Común, con la que pretende gratificar a cualquiera que de información sobre un ilícito o capture a un delincuente.

Así, “el colaborador ciudadano” será aquella persona que brinde información veraz para la detención de un presunto delincuente, y los “agentes civiles para la recuperación de fugitivos”, quienes podrán perseguir, capturar y poner a disposición de la autoridad judicial al probable responsable de un delito, siempre y cuando haya una orden de aprehensión, cuando esté en riesgo la vida de las personas o en caso de flagrancia.

 

La figura más atractiva es la de agentes civiles, conocidos de manera popular como “Caza Recompensas” o “Bounty Hunters” quienes podrían recibir recompensas hasta por mil salarios mínimos al entregar a presunto responsables de delitos contra la salud o secuestro.

Esto podría resultar atractivo para los caza recompensas profesionales porque les permitiría actuar de manera legal y no como le sucedió a Duane Chapman, quien fuera detenido en Jalisco en el 2003 acusado de privación ilegal de la libertad, al intentar detener al nieto heredero de la línea Max Factor, Andrew Luster, quien tenía 86 condenas a cuestas por el delito de violación. Finalmente, en 2007 se desecharon los cargos contra Chapman.

Ya en junio del 2008 se había presentado una iniciativa similar que no prosperó. Veremos que sucede con esta.


Fuente Exonline

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El primer crucero italiano dedicado a grupos de homosexuales partió hace un mes desde Civitavecchia hacia Barcelona con temática gay en sus actividades y espectáculos a bordo.

Pero quizá con la emoción del primer viaje de su tipo, la naviera equivocó la reservación de  una pareja heterosexual y los colocó en este crucero de tres días.

La asociación británica encargada del cobro de regalía de los músicos y productores, llamada Performing Right Society (PRS), llevó al extremo su función al amenazar con multar a una empleada por cantar en su trabajo.

Se trata de Sandra Burt, una mujer de 56 años, quien se declara fan de los Rolling Stones, y que trabaja en un supermercado cuyo dueño, al ser notificado por la PRS que debía pagar por poner música para sus clientes decidió mejor apagar el radio.

Buena parte de televidentes en el mundo siguieron muy de cerca lo que se narraba como una gran tragedia: un niño de 6 años a bordo de un globo a la deriva.

Pero esta semana nos enteramos de que todo parece apuntar a que la tragedia, que terminó con el globo en el suelo y con Falcon, el niño que supuestamente volaba en el mismo escondido en el ático de su casa, fue planeado por el padre del menor en un afán de ganar notoriedad y quizás firmar un contrato para un reality.

Pero en Colorado el montaje no fue tomado como broma, sino que la policía está pensando seriamente acusar a los padres de este niño por los delitos cometidos y así desmotivar a futuros “bromistas”.

En Ohio una bailarina exótica fue sentenciada a un año de libertad condicional tras haber sido acusada de atacar a una colega con sus zapatos de tacón.

Los sucesos se presentaron en abril pasado cuando en el camerino del sitio donde ambas mujeres trabajaban se suscitó una pelea entre ellas. La acusada, una mujer de 22 años, tomó el zapato y golpeó reiteradamente a su contrincante. Claro, su abogado argumentó que fue en defensa propia y no como agresión, pero el hecho es que la otra mujer recibió heridas que tuvieron que ser suturadas.

 Maxi Sopo es una nueva víctima del exceso de confianza y afán de notoriedad.

Él era buscado por las autoridades de los Estados Unidos al haber sido acusado de fraude en contra de distintas instituciones financieras por más de $200,000 dólares y al enterarse que la policía estaba tras de él decidió huir de Seattle a Cancún.

El alcalde de Atizapán, Estado de México, en su afán por allegarse de recusos, está cancelando contratos realizados en la administración anterior en asuntos que no se consideran prioritarios como la promoción de la cultura.

En este sentido su administración ha dado a conocer que necesitan contactar al escultor Sebastián para cancelar el contrato que supuestamente existe entre él y el municipio para la elaboración de una escultura denominada Puerta Esmeralda y que tiene un costo de $16 millones de pesos, de los cuales se entregaron $9 millones al artista como anticipo.

No cabe duda que los deportes profesionales se han convertido en una verdadera mina de oro, pero a los ojos de los niños, siguen siendo deportes que les entusiasman más allá del monto de dólares que represente.

Así es como lo vio Jennifer, una niña de 12 años que estuvo presente en un juego de béisbol de los Phillies contra los Marlins de Florida y en donde Ryan Howard conectó su jonrón 200, convirtiéndose en el jugador en obtenerlo con mayor rapidez.

Jennifer tuvo la fortuna de hacerse de esa pelota, pero el gusto le duró poco porque minutos después un representante del equipo de Filadelfia se acercó a ella y la llevó, junto con su hermano de 17 años, al clubhouse y le dijo que si entregaba esa pelota podría regresar después para conocer personalmente a Howard y obtener otra pelota autografiada por él. Jennifer entregó la pelota y a cambio recibió algodón de azúcar y un refresco. No conoció a Howard pero le entregaron una pelota nueva firmada por él.

El Centro de Educación al Consumo en Kerala, India, interpuso una demanda en contra de la distribución y venta de la edición especial de plumas fuente que la empresa alemana Montblanc ha sacado al mercado como tributo por el 140 aniversario del natalicio de Mahatma Gandhi.


Los demandantes consideran insulto a su memoria que esta empresa venda estas plumas a razón de $25,000 dólares cada una, cuando Gandhi vivió en la pobreza y se despojó de todos sus bienes a favor de los pobres.  El precio se debe a que se trata de un lote especial de solo 241 plumas elaboradas a mano, número que recuerda los kilómetros que Gandhi recorrió como protesta por el impuesto a la sal en 1930.