Embarazada

Ante un tribunal en Múnich, Alemania, una familia llegó a un acuerdo en el que el médico ginecólogo aceptó pagarles 90,000 euros como compensación por un mal tratamiento anticonceptivo que terminó con el nacimiento de unos gemelos.

De acuerdo con lo que se conoció en el tribunal, la mujer, de 32 años, madre de dos hijos, acudió con el especialista para iniciar un tratamiento anticonceptivo llamado Implanon, que es un implante hormonal que, según el laboratorio, si está colocado adecuadamente las probabilidades de embarazo disminuyen notablemente, con menos de un embarazo anual por cada 100 mujeres que lo utilizan.

Después del implante la mujer se quejó de fatiga y cansancio y el médico ginecólogo le aseguró que se trataba de los efectos secundarios del implante, pero tras cuatro meses de síntomas, se terminó confirmando un embarazo gemelar.

“En tanto que ellos disfrutan cada día con sus ahora cuatro hijos, una familia de seis no es los que personalmente habían planificado y por eso habían buscado el método anticonceptivo más seguro”, aseguró la abogada de la familia, Beate Steldinger, ante el tribunal de Múnich.

Durante el proceso se expuso que, aunque los niños han sido dos felices adiciones a la familia, su llegada implicó cambios al estilo de vida y con ello gastos económicos no contemplados. Así, la familia tuvo que cambiar de casa y dejar por un lugar más grande los dos pequeños departamentos que habitaban. También tuvieron que cambiar el automóvil familiar por la consabida camioneta familiar en la que cupieran los asientos infantiles. Además, la madre tuvo que dejar de trabajar algunas horas para dedicarse a los nuevos integrantes de la familia.

Como todo lo anterior sólo es la consecuencia del tratamiento inadecuado, la abogada Steldinger tuvo que probar que, en efecto, el tratamiento fue inadecuado y para ello llamó a un experto que, con base en los análisis de sangre que revelaron que el implante anticonceptivo no liberó las hormonas necesarias para evitar el nuevo embarazo, concluyó que el error había sido del médico y no del implante.

Sin evidencia en contrario que ofrecer, el medico ginecólogo aceptó llegar a un acuerdo con la familia y aceptó compensar su error con 90,000 euros, una cantidad que esperemos les alcance no solo para pañales sino también para libros y cuadernos.

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