Pelota de fútbol entrando en la red

Esta semana el Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia, España, confirmó la justificación del despido de un empleado que estando de incapacidad por enfermedad al sufrir depresión, se fue a un partido de la selección española de fútbol en julio de 2012, "dando muestras de alegría con saltos, brazos en alto y levantando a su hijo en volandas", según el detective privado contratado por la empresa.

La Sala de lo Social del Tribunal Superior, analizados los hechos, falló a favor de la empresa que despidió a este hombre que laboraba como chofer de camión porque la conducta de este trabajador fue "grave y culpable, pues ha generado en la empresa una pérdida de confianza".

La empresa contrató a un detective privado para seguir al trabajador y constatar que en efecto estuviera deprimido. Así, el detective siguió a este empleado y atestiguó que el 1º de julio de 2012 acudió a una feria gastronómica donde estuvo con amigos "bebiendo bebidas alcohólicas y conversando y riendo continuamente".

Después de ello el trabajador asistió al estadio de fútbol para seguir el partido de Eurocopa, para lo cual se puso la camiseta de la Selección y hasta pintó su cara con los colores de la bandera española.

Dos días después el detective vio que este hombre cargaba con sillas de playa, sombrilla y nevera su automóvil (decorado con los colores de la bandera española), pues fue con su familia a una playa cercana a pasar el día.

Para los magistrados, "si bien es cierto que la actividad desplegada por él, en general, no perturbaría o retrasaría su curación, no es menos cierto que se encontraba recibiendo tratamiento farmacológico, lo que no resultaría compatible con la ingestión de bebidas alcohólicas, por lo que se estaría retrasando o perturbando su curación".

Así que concluyeron que las conductas observadas no muestran un estado depresivo, sino que concuerdan con un “ánimo expansivo”, lo que indica que los síntomas de depresión diagnosticados el 26 de junio habían sido superados por lo que hombre debía haberse incorporado a su trabajo “de manera inmediata”.

Y quienes han pasado por una depresión podrán coincidir con el Tribunal que en efecto, es una enfermedad que con unas cuantas pastillas, un partido de fútbol y un chasquido de dedos desaparece.

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