Frente a la amenaza de una demanda, la cafetería Mary’s Gourmet Diner de una localidad en el estado de Carolina del Norte, Estado Unidos, dejó de ofrecer el descuento del 15 por ciento que había estado ofreciendo durante los últimos cuatro años a las personas que oraran o meditaran antes de tomar sus alimentos.

De acuerdo con Mary Haglund, propietaria de la cafetería, no se trataba de elevar un tipo de plegaria de acuerdo con una religión y ni siquiera de elevarlas a una entidad determinada, pero decidió dar por terminado su descuento por orar antes de que la organización laica Freedom From Religion Foundation, FFRF, la demandara.

Esta organización le hizo saber a Mary Haglund que aunque el descuento aplicaba a las personas de todas las denominaciones religiosas, era discriminatoria entre los creyentes y los no creyentes. “La política promocional restrictiva de su restaurante favorece las prácticas religiosas de los consumidores y niega a los consumidores que no hacen oración y a no creyentes el derecho de un “absoluto e igualitario” disfrute de Mary’s Gourmet Diner”, escribió en una carta abierta la abogada de FFRF, Elizabeth Cavell.

Así que frente a una posible demanda que pudiera haberle significado el cierre de su restaurante, Mary Haglund decidió dar por concluido el descuento por oración y lo hizo saber a los comensales en un letrero escrito a mano en un pequeño pizarrón en el que se leía:

“Mientras puedes ejercer tu derecho de libertad religiosa en este restaurante al orar por tus alimentos a cualquier entidad o no-entidad, nosotros debemos proteger tu libertad de religión en un sitio público. Es ilegal y estamos siendo amenazadas con una demanda. Ofrecemos disculpas a nuestra comunidad por cualquier ofensa en que con este descuento se haya incurrido”.

Así que la acción legal fue evitada aunque varios comensales aseguraron a Mary que de desear continuar ofreciendo el descuento y ser demandada, la apoyarían en los gastos legales que ello pudiera implicar.

Bajo esta nueva óptica de derechos humanos, es probable que los dueños de gatos demanden a la legislatura de California por haber aprobado una ley que permite que los perros acompañen en las áreas abiertas de los restaurantes a sus dueños, por ser discriminatoria contra ellos al no permitirles el “absoluto y equitativo” disfrute de un restaurante acompañados de sus gatos.

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