Donald Eugene Miller Jr., de Arcadia, Ohio, Estados Unidos, fue declarado formalmente muerto en 1994, ocho años después de que desapareció de la casa que rentaba.

 

Después de esa ausencia, su ex esposa pidió se le declarara legalmente muerto para que sus hijos pudieran obtener los beneficios de la Seguridad Social. Cuando Miller regresó a Ohio en 2005, después de diecinueve años de ausencia, sus padres le informaron que estaba legalmente muerto.

 

Miller inició un procedimiento ante los tribunales de Ohio para demostrar que está vivo presentándose como prueba él mismo para demostrar su supervivencia.

 

Pero la ley de Ohio establece un plazo de sólo tres años desde el momento de la declaración legal de muerte para que ésta se pueda ser anulada al establecer el estatus de “persona a la que erróneamente se presumió muerta” y esa persona pueda recuperar ciertos derechos.

 

Al haber prescrito el derecho de Miller para presentar la solicitud de nulidad de la declaración, el juez determinó que a los ojos de la ley, él ésta muerto.

 

Conforme a la sección 2121.04 inciso b) de la Ley de Presunción de Muerte, “para efectos de las leyes del estado (de Ohio) se presume que la muerte ocurrió en la fecha en que la misma se decrete” Así, Miller no puede obtener un número de Seguro Social o una licencia de conducir, pero surgen también otras preguntas que quedan en el aire: ¿Puede obtener un trabajo? ¿Está obligado a pagar impuestos?

 

En nuestro país no hay el término para anular la declaración de presunción de muerte por lo que la persona que haya sido declarada muerta erróneamente puede recuperar sus bienes, aunque hayan pasado 21 años como en el caso de Miller.

 

 

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