La compañía de seguros que en Australia fue sentenciada a indemnizar a una empleada pública que durante un viaje de trabajo resultó herida tras una sesión de “sexo vigoroso”, apeló la sentencia emitida el año pasado.

 

El Alto Tribunal de Canberra, Australia, está escuchando las posturas de las partes esta semana en torno de este controvertido caso.

 

Es el caso de una mujer, empleada del gobierno federal de Australia, que en 2007 mientras estaba en un viaje de trabajo en la ciudad de Nowra, tuvo una relación sexual con un hombre de la localidad. Según narró la empleada federal, la relación fue muy vigorosa y mientras rodaban en la cama les cayó encima una lámpara de cristal que le ocasionó laceraciones en la nariz y en la boca.

 

En primera instancia el juez falló a favor de esta mujer y de su argumentos de que no era importante si ella estaba jugando cartas o haciendo el amor cuando ocurrió el accidente puesto que se encontraba en viaje de trabajo, por lo que se condenó a la dependencia a indemnizarla por las lesiones sufridas.

 

Sin embargo, la aseguradora que debe pagar la indemnización decidió llevar su caso a una instancia superior en la que ha pedido que se revierta la sentencia de primera instancia argumentando que el gobierno federal no debe asumir la responsabilidad financiera de los servidores públicos que tienen relaciones sexuales en un cuarto de hotel, porque se trata de una opción personal que es muy remota de las actividades de trabajo que la mujer debía efectuar en la ciudad a donde fue enviada por motivos de trabajo.

 

Las audiencias continuarán esta semana, pero la decisión que se emita será importante al establecer las reglas sobre los derechos de los empleados durante viajes de trabajo, que podría terminar confirmando que mientras no se trate de lesiones auto infringidas o producto de una actividad ilícita, tienen derecho a ser compensados.

 

 

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