En Australia el juez Jack Vandersteen suspendió la pena de cárcel a un abogado de 27 años bajo el argumento de que no aguantaría mucho en prisión, por haber sido educado en las mejores instituciones australianas y provenir de una familia privilegiada.

 

“No son muchas las personas que están en prisión y que fueron a Haileybury (un prestigiado colegio) o que cuentan con antecedentes privilegiados como tu cliente”, dijo el juez al abogado defensor, quien concluyó la idea del juez diciendo “o que se ven como él”.

 

Y con estas palabras de conmiseración por su privilegiada situación cultural y económica, Liam Danial Sweeney, acusado de agresión, obtuvo la suspensión por dos años de su sentencia de 18 meses en prisión, y una multa por 5,000 dólares australianos.

 

Al dictar sentencia el juez Vandersteen dijo al acusado que para sus padres sería devastador ver a su hijo condenado, particularmente para su padre, Dan Sweeney, un reconocido abogado australiano.

 

El joven abogado Sweeney fue acusado de haber agredido a otro hombre en un bar el pasado 7 de abril. Durante la trifulca Sweeney rompió un vaso en la cara de su víctima y lo golpeó dos veces en la cabeza, tras lo cual salió del bar sin brindar los auxilios necesarios a su víctima. Sweeney se declaró culpable de la agresión, un delito que en Australia conlleva una pena máxima de hasta diez años en prisión.

 

Pese a que la fiscalía planteó la agresión con lujo de detalle y calificó la huida del abogado Sweeney de la escena del crimen como un acto de cobardía, el juez mostró entendimiento hacia la reacción de Sweeney cuando durante el juicio relató que su furia se debió a que su agresor algo dijo sobre su madre.

 

En este caso la educación privilegiada no le ayudó a Liam Sweeney a contener su ira, pero afortunadamente pesó a su favor su apellido, antecedentes y colegio para etiquetarlo de muy privilegiado como para ir a prisión con la chusma.

 

No solo pasa en México.

 

 

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