En un proceso de divorcio en Australia, el juez federal Stephen Scarlett se decidió por rechazar la moción de la esposa que pedía que se rebajara el valor de la casa conyugal basado en que en ella habitaba un fantasma.

 

El caso es el del matrimonio Descas, residentes en la provincia australiana de Nueva Gales del Sur, y que tras 18 años de casados decidió terminar su unión.

 

El decidió vender la casa, propiedad de ambos y ella le dijo que le compraba su parte. Así que contrataron los servicios de un perito para que hiciera una valuación de la propiedad y se fijara el precio que ella debía pagar al hombre con quien compartió su vida y su casa.

 

Al perito, sin embargo, la esposa le advirtió que la casa tenía numerosos problemas, como termitas, babosas en el baño y un fantasma. Todo esto en un afán de que el valor de la casa se redujera y ella pagara un precio menor para quedarse con su casa.

 

El valuador, sin embargo, no tomó en consideración la existencia del fantasma para realizar su trabajo y para afirmar que no había visto a tal residente dijo que el fantasma o fue retenido en alguna habitación a la que no tuvo acceso o hizo su visita a la residencia durante la hora del almuerzo porque no tuvo el gusto, o susto, de toparse con él.

 

La esposa, sin embargo, insistió sobre la existencia del residente de otra dimensión en su casa frente al juez Scarlett para que se redujera el monto a pagar por la casa. Pero el juez calificó el argumento de ridículo: “Encuentro este cargo del supuesto encantamiento como poco creíble y me quedo satisfecho con la explicación de que se trata de un argumento fabricado con un propósito ulterior, que es el intento para influir en el valuador para que rebajara el precio de la propiedad”.

 

Y en vista de que no se creyó la existencia del fantasma ordenó al esposo a transferir sus derechos de propiedad de la casa a la esposa a cambio del pago de un precio de $189,000 dólares australianos, $40,000 dólares más del precio que ella propuso inicialmente.

 

Veremos si el día que esta mujer decida vender la casa, anuncia a los cuatro vientos la existencia del fantasma. Quizá sea hasta ese momento en que reconozca haber mentido o nos diga cómo exorcizó la casa.

 

 

Más información smh.com.au

 

www.miabogadoenlinea.net