Trascendió a las noticias que la semana pasada un avión de la línea aérea American Airlines que volaba de Los Ángeles a Nueva York, tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia.

 

La emergencia no se trató ni de una amenaza de bomba ni de una urgencia médica sino de un “muy indómito pasajero” que se negaba a dejar de cantar.

 

El indómito o revoltoso pasajero era una mujer que cantaba una y otra vez la canción I will Always Love You de Whitney Houston, y que se negó a guardar silencio pese a las desesperadas peticiones de los tripulantes de la aeronave y de los pasajeros.

 

Casualmente viajaba en el avión un agente federal que esposó a la mujer y le levantó cargos de interferir con la tripulación del avión lo que constituye un delito federal, tras lo cual el piloto declaró una emergencia y pidió permiso para aterrizar en el aeropuerto de Kansas City y entregar a la mujer a las autoridades de tierra.

 

Una vez en tierra, la mujer, de quien se desconoce el nombre, fue interrogada por las autoridades del aeropuerto. Pero como enervar los nervios de los demás aún no es delito, la mujer salió en libertad aunque tuvo que terminar su viaje a Nueva York por otro medio pues la línea aérea se negó a aceptarla otra vez en el avión.

 

El avión llegó a Nueva York con una hora de retraso, un cargo de miles de dólares extra por los costos de la “emergencia” y probablemente el trauma de los pasajeros que la próxima vez que escuchen la melosa voz de Whitney Houston pidan a gritos que apaguen el sonido.

 

 

Más información Guardian

 

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