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Generalmente cuando se atrapa a un estudiante copiando, los primeros en indignarse son los padres. Pero en este caso que se presentó en China, los castigados por que sus hijos copiaran fueron los padres, ya que ellos les proporcionaron los medios para hacerlo.

 

Así, de distintas maneras y haciendo uso de la tecnología actual, los padres, al haber recibido copia de los exámenes por fax o por scanner, transmitían a sus hijos las respuestas correctas a través de celulares.

 

Un padre llegó a pagar a nueve maestros que resolvieran el examen de ingreso a la universidad de su hijo, y así pasarle las respuestas correctas.

 

La policía descubrió que los estudiantes hacían trampa cuando las señales de las respuestas se cruzaron con las de sus radios, así que detuvieron a los padres involucrados, quienes de ser encontrados culpables, recibirán penas de cárcel de entre 6 meses y tres años. Y se les recordó que hace algunos años, hacer trampa se castigaba con la pena de muerte.

 

Pero esto que es nuevo para China, no lo es en América Latina. Hace ya varios años a Zulemita Menem, siendo la primera dama de Argentina en la presidencia de su padre, la descubrieron copiando en un examen. Su ¿modus operandi? El guardaespaldas le dictaba las respuestas por radio, leyéndolas del libro de texto. En su caso, ni acusaciones ni tribunales ni cárcel, solo la vergüenza pública de hacer trampa. Bueno, creemos que sí le dio algo de pena…

 

Fuente BBC Mundo

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