En Alemania la prostitución se legalizó en 2002 lo que significa que trabajar como prostituta, al ser legal, es, en toda la extensión de la palabra, un trabajo, y quienes la ejercen tienen los derechos y obligaciones de todo trabajador.

 

En 2006 se introdujeron reformas a las leyes sobre desempleo, según las cuales poco a poco se retiran beneficios de desempleo a quienes no aceptan las ofertas de trabajo que se les haga a través de los centros de trabajo gubernamentales.

 

Bajo estas dos premisas, ¿las mujeres están obligadas a ejercer como prostitutas cuando reciben un ofrecimiento de trabajo de este tipo?

 

Siguiendo la lógica legal la respuesta es afirmativa, sin embargo los centros de trabajo gubernamentales tomaron la decisión de no recortar beneficios sociales por desempleo a las mujeres que no aceptaban tomar estas ofertas.

 

La decisión de los centros de trabajo se ratificó por una decisión de la Corte Social Federal emitida en 2009 según la cual la Constitución del país no permite la promoción activa de la prostitución a través de las funciones de autoridades oficiales. Esta decisión se emitió en el caso en que el operador de dos burdeles –Las chicas de Laura- demandó a un centro de trabajo gubernamental que se rehúso a promocionar doce ofertas de trabajo para prostitutas.

 

Los centros de trabajo del gobierno, aunque no ofrecen puestos de trabajo como prostitutas, sí ofrecen otras posiciones en burdeles como meseras o camareras, aunque primero preguntan a la aspirante si estarían interesadas en un empleo en la industria del entretenimiento para adultos.

 

De vez en cuando, sin embargo, a los centros de trabajo se les olvida hacer esta pregunta y terminan ofreciendo un puesto en un burdel a alguna aspirante que llena el requisito de tener unas “apariencia adecuada”, para servir tragos 42 horas a la semana, principalmente durante las noches y fines de semana, esto en un club nudista de “sexo y relajación” en más de 2,500 metros cuadrados para encontrar chicas “con mega servicio y más”, como le ocurrió recientemente a una joven de 19 años que ha elevado una queja contra el centro de trabajo por este ofrecimiento.

 

Es un contraste interesante el que presenta Alemania ofreciendo a través de sus agencias de gobierno trabajo en burdeles, lugares que en otros países se consideran no centros de trabajo, sino de vicio y perdición y por tanto ilegales.

 

 

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