La colección de zapatos deportivos Converse de Oscar Niemeyer, el arquitecto brasileño de 104 años, sale al mercado esta semana.

 

Se trata de un diseño del famoso zapato con una base color beige, con la lengüeta en color rojo recordando el diseño de Niemeyer del Auditorio Ibirapuera de Sao Paulo, y con el texto de una de sus más famosas citas escritas sobre un fondo blanco.

 

“No es el ángulo recto que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer preferida”, es el texto que se puede leer en el costado de los zapatos de la edición dedicada al arquitecto brasileño.

 

Desde muy joven Oscar Niemeyer se unió al Partido Comunista en su natal Brasil, razón por la cual durante muchos años no pudo entrar en los Estados Unidos y fue una afiliación que en la década de los años 60 le significó el exilio durante la dictadura militar.

 

Para él, la política era más importante que la arquitectura: “Mi preocupación es política también, cambiar el mundo… La arquitectura es mi trabajo. He pasado toda mi vida frente a una mesa de dibujo, pero la vida es más importante que la arquitectura. Lo que importa es mejorar a los seres humanos”.

 

Y sin embargo, los hermosos zapatos Converse inspirados en el trabajo de su vida, en el monumento en Río de Janeiro en que condena la tortura, en sus palabras sobre las curvas del universo y sus ilustraciones sobre el trabajo obrero, se topan de frente con las acusaciones a Converse de sus prácticas violatorias de los derechos humanos y laborales de los trabajadores en su planta en Indonesia, donde activistas reclaman que lo usual son los insultos, golpes y castigos a los trabajadores.

 

Tal vez pasada la centena de años los ideales solo son un bello recuerdo de juventud.

 

 

Más información Guardian

 

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