En el norte de Italia una mujer introdujo una demanda de divorcio para dar fin a un matrimonio de siete años y con ello de sometimiento sexual a su marido.

 

De acuerdo con la demanda, esta mujer, que por orden judicial no puede ser nombrada, interpone como causal de divorcio la esclavitud sexual a la que fue sometida por su hasta ahora marido, mediante la firma de un acuerdo prematrimonial.

 

Por lo que ha trascendido, antes de contraer matrimonio esta pareja firmó un acuerdo en el que él, conocido en el contrato como “el amo”, tenía el derecho de realizar varias prácticas sexuales con ella, conocida en el documento legal como “la esclava”.

 

En la demanda la mujer reclama abuso psicológico por parte del marido, pero la defensa de éste señala que ella firmó libre y voluntariamente el acuerdo antes de casarse, a los 24 años, por lo que era mayor de edad.

 

En ese acuerdo ella accedió a someterse sexualmente al marido aunque también en él se señalan actividades que él no podía realizar. Incluso establecieron dos formas en que la mujer podía poner fin a la relación sexual, ya fuera diciendo la palabra clave o golpeando tres veces alguna superficie.

 

Lo interesante de la nota es que como se trata de actividades sexuales, firmadas en un acuerdo, y que es una situación narrada en la novela erótica de moda, los medios han hecho mofa, entrecomillando incluso la frase esclava sexual, como si tal cosa no existiera.

 

En derecho, particularmente en derecho mexicano, si el objeto del contrato o acuerdo es ilícito el documento es nulo de pleno derecho. Así que quien tenga la intención de seguir el ejemplo de Anastasia Steele y Christian Grey, protagonistas de Fifty Shades of Grey, y firmar un acuerdo de esclavitud sexual porque les parece sensual y erótico, debe saber que este acuerdo carecería de validez legal y lo único que sustentaría es una relación de abuso y causal de divorcio.

 

 

Más información Daily Mail

 

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