Todo depende del cristal con que se mire y desde la ignorancia con que se hable como lo puede constatar Rajesh Shah, el propietario de la nueva tienda de ropa masculina “Hitler”.

 

Rajesh Shah abrió su tienda en la ciudad de Ahmedabad, en la provincia de Gujarat en la India. “Hitler” es el nombre que decidió por el sobrenombre que le daban las personas al abuelo de su socio, quien era un hombre muy estricto. La suástica que adorna el punto de la “i” del nombre, es solo otro adorno.

 

En India, a diferencia de Alemania o Francia, hacer referencia a Hitler o leer su libro Mi Lucha, no es ilegal como tampoco está tipificado como delito hacer apología del nazismo. Un delito europeo que ha costado carreras y prestigios como sucedió al diseñador de modas John Galliano y al director de cine Lars Von Trier.

 

Pero la pequeña comunidad judía de la ciudad ha protestado por el nombre de la tienda porque lo han tomado como una ofensa. Una ofensa sin intención porque Rajesh Shah confiesa que no tenía idea de quien había sido Hitler sino hasta que iniciaron las protestas y se enteró del Holocausto.

 

En India, la palabra Hitler es empleada como sinónimo de una persona autócrata o dictatorial, de alguien estricto como el abuelo del socio de Shah. El libro de Adolfo Hitler, Mi Lucha, es un título popular en librerías y puestos callejeros e incluso años atrás se acusó al gobierno de Gujarat de haber distribuido libros escolares en donde se podía leer que Hitler había llevado dignidad y prestigio al gobierno alemán.

 

Nadie le puede discutir a Rajesh Shah que la elección del nombre le ha repercutido en publicidad gratuita pues su tienda ya es conocida en muchos países del mundo y se ha convertido hasta en tema de diplomacia entre su país e Israel donde ya se anunció que se denunciará el asunto de la manera más categórica posible. Y por las manifestaciones y la atención, él solo responde que está dispuesto a cambiar el nombre si, y solo si, las personas que se sienten ofendidas le reembolsan los gastos en que ha incurrido para el etiquetado de la ropa, el diseño del logo y la impresión de tarjetas y papelería, lo que calcula en unos $2,700 dólares. Esta petición es su derecho finalmente ni usar el nombre de Hitler ni su ignorancia son delitos o actos ilegales en su país.

 

 

Más información The Economics Times

 

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