En el Distrito Federal se empezó a dar un fenómeno del responsable sustituto, en el que se “contrataba” a terceros para cumplir el arresto en el Centro de Detención del Torito por manejar en estado de ebriedad.

 

También es más común de lo deseable que este fenómeno se presente en los accidentes de tránsito en los que no existen lesionados o muertos, y que alguien sustituye al conductor por alguna razón: ya sea que no lleve licencia, que el conductor esté en estado de ebriedad, etc.

 

Aunque parezca que no tienen mayor trascendencia, esta sustitución de responsable constituye un fraude, entre otros delitos. Pero en China el fenómeno se presenta en casos más graves, que incluyen privación  de la libertad.

 

Los medios de comunicación oficiales de eses país han documentado casos en los que personas adineradas le pagan a terceros por cumplir sus condenas.

 

Por ejemplo, el presidente de un hospital que causó un accidente de tráfico mortal, contrató  a un empleado de su padre para que “confesara” y recibiera la sanción aplicable. En otro caso, después de golpear y matar a un motociclista, un hombre que conducía sin licencia contrató a un sustituto por $ 8,000 dólares.

 

Un caso más. El propietario de una empresa de demolición que ilegalmente demolió una casa, contrató a un hombre indigente que se ganaba la vida hurgando en los escombros de casas derrumbadas, y le prometió $ 31 por cada día que fuera su "doble de cuerpo" en la cárcel.

 

En China, la práctica es tan común que incluso hay un término para ello: ding zui. Ding significa "sustituto", y zui significa "delito", es decir, "criminal sustituto”, el fenómeno es tan antiguo que incluso existen caso registrados en el siglo XIX.

 

Algunos funcionarios chinos que admiten el uso de criminales sustitutos justifican su eficacia. Afirman que el verdadero criminal es castigado en efectivo al verse obligado a pagar el valor de mercado de su crimen, mientras que el castigo que recibe el suplente intimida a otros criminales, manteniendo la tasa de criminalidad baja.

 

Sin embargo, este "truco" es cada vez más difícil de lograr, gracias a Internet. Los internautas chinos pueden circular fotos para comparar la imagen de un presunto responsable con la persona que aparece en la corte.

 

Eso sucedió en el caso de Hu Bin, un joven adinerado de 20 años, que jugando carreras atropelló y arrojó veinte metros  a un peatón, matándolo instantáneamente. El incidente ocurrió en 2009 y llamó la atención de la sociedad china por la actitud prepotente del joven y sus amigos quienes reían mientras esperaban a la policía.

 

El joven fue sentenciado a tres años de cárcel, una sentencia extrañamente reducida cuando en otros casos en los que existe estado de ebriedad se han dictado sentencias a muerte. Hu Bin salió de la cárcel este año y aun continúa la controversia sobre si realmente fue él quien purgó la condena o si se trató todo este tiempo de un doble.

 

 

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