El alcalde de Triberg, una ciudad de Alemania, dispuso que los estacionamientos públicos distingan entre lugares de estacionamiento para hombres y para mujeres.

 

De acuerdo con Gallus Strobel, el alcalde, no se trata de una normativa sexista, sino de proporcionar a las mujeres lugares de estacionamiento de acuerdo a su capacidad de manejar.

 

¿Qué significa eso? Que según el alcalde las mujeres necesitan de espacios para estacionar fáciles, es decir, amplios, que no estén entre columnas y que no involucren muchas maniobras como manejar en reversa. Lugares reducidos, entre columnas de concreto y en ángulos difíciles quedan para los hombres.

 

Y así, los lugares para mujeres y para hombres están marcados en el piso con la simbología universalmente aceptada para distinguir los sexos.

 

Para evitar malos entendidos, el alcalde ha dicho que los lugares para hombres no están prohibidos para las mujeres, quienes pueden “intentar” estacionar ahí sus vehículos.

 

Pese a que las estadísticas sobre accidentes automovilísticos involucran a menos mujeres al volante, y la evidencia científica señala que no es cierto que los hombres respondan mejor a los retos, en algunos estacionamientos de China han llevado la misma idea del alcalde Stobel a su máxima expresión.

 

En esos estacionamientos no solo los lugares son más amplios, sino que hay mejor iluminación, las paredes están pintadas de color rosa, los valet parking son mujeres e incluso hay parachoques de seguridad ¡como los que se ponen en las pistas de carritos chocones en las ferias!

 

¿Sexista? ¿Discriminatorio? Pese a las opiniones encontradas hay muchas mujeres que agradecen la deferencia pese a que con ella implícitamente se les llame torpes. Y mientras haya quien se refugie en el mito del sexo débil, se seguirán haciendo estas diferencias cómodas, pero innecesarias.

 

 

Más información NY Daily News

 

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