Dos escuelas charter en Nueva York, Estados Unidos, están enfrentando demandas de dos familias por haber suspendido a los niños de preescolar y haberlos enviado a evaluación psiquiátrica antes de permitirles el regreso a las aulas.

 

¿La razón? La ansiedad que estos dos niños de preescolar mostraron al estar en el colegio, en un ambiente nuevo y desconocido para ellos y separados de sus familias.

 

Por ejemplo, las autoridades escolares reportaron de una niña de cinco años que durante su berrinche arrojó a los maestros las sillas. Sin embargo el video muestra a la niña queriendo esconderse de los adultos detrás de una mesa y pequeñas sillas. Nada comparado con el verdadero berrinche que hizo Salecia Johnson quien tuvo que salir esposada de la escuela a los seis años de edad.

 

De acuerdo con el abogado de estas familias, las escuelas están evaluando equivocadamente a los niños, y sin tomar en consideración sus edades y circunstancias, optan por lo más sencillo, suspenderlos y enviarlos a evaluación psiquiátrica, cuando tienen la obligación de evaluarlos primero y brindarles toda la ayuda que puedan, siendo la suspensión el último recurso.

 

Los niños suspendidos por estas escuelas fueron evaluados psiquiátricamente y diagnosticados sanos y sus problemas terminaron cuando los cambiaron a otras escuelas con un ambiente más agradable y quizá maestros mejor calificados para entender las etapas de crecimiento de los niños.

 

Y es que si suspendieran a cada preescolar que llora el primer día de clases, las aulas estarían vacías, las oficinas de los psiquiatras saturadas y eventualmente muy pocos hubiéramos podido concluir nuestra educación por llorones y berrinchudos.

 

 

Más información NY Daily News

 

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