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La discusión entre ateos y religiosos se está presentando cada vez con mayor fuerza fuera de las aulas y de las universidades y está llegando a instancias legales.

 

En Estados Unidos no nada más se trata de la discusión sobre la constitucionalidad de la leyenda de las monedas In God We Trust, sino también de la constitucionalidad de una estatua de Jesucristo en terreno federal.

 

La estatua de la discordia se localiza en la montaña Big Mountain cerca de la localidad de Whitefish en el estado de Montana, en donde se ubica un hotel y pistas para esquiar en nieve, pero que al estar sobre terreno federal ha sido recurrida por un grupo de ateos que al abogar por la separación iglesia-estado señala que su localización es inconstitucional por vulnerar la laicidad del estado.

 

Los defensores de la estatua contra argumentan que se trata de un monumento público que fue erigido en ese lugar por el capítulo local de la organización Caballeros de Columbus en honor de los soldados de la 10ª. División de Montaña que participaron en la Segunda Guerra Mundial.

 

La organización que recurre la presencia de la estatua rebate que se trata de una figura religiosa y que el hecho de que se haya erigido hace muchos años no lo hace legal; los defensores dicen que este argumento sería igual que ordenar que se borraran las cruces y estrellas de David del cementerio de Arlington donde se entierran a los caídos en combate.

 

Y en medio de esta discusión se encuentra el Servicio Forestal, la oficina federal encargada de administrar la zona, y que hasta agosto pasado había estado renovando el permiso sin mayor problema hasta que se presentó la queja y decidió suspender el permiso.

 

Pero fueron las voces en contra y las manifestaciones convocadas para salvar a la estatua que ha servido de señalamiento para los esquiadores todos estos años, que se decidió renovar el permiso mientras se define quien tiene la razón, por lo que se espera que a principios del próximo año se de respuesta a este asunto por lo menos de manera administrativa porque es seguro que nadie quite el dedo del renglón y lleven esa decisión ante los tribunales.

 

Se trata del enfrentamiento de dos posiciones en materia de creencias que pese a parecer opuestas, son iguales en un sentido: la intolerancia.

 

 

Más información The New York Times

 

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