La tarde del domingo pasado hubo una muy singular protesta en San Francisco, California, en contra de una iniciativa de ley que si bien no busca prohibir la desnudez en público, pretende hacer obligatorias ciertas buenas maneras y costumbres sociales de la desnudez.

 

La iniciativa fue propuesta por Scott Weiner, un supervisor de la ciudad que representa al distrito Castro, y que incluye disposiciones como la prohibición de entrar desnudos a un restaurante o de sentarse directamente sobre bancas en los parques público, sin nada que medie entre la piel y el lugar a sentarse.

 

En San Francisco, ciudad que se precia de ser muy liberal, la desnudez pública no está prohibida, salvo que se cometan actos lascivos o alguna persona se sienta ofendida por el hecho.

 

En ese tenor, los “ofendidos” por la desnudez no deben ser los policías por lo que las personas que pasean desnudas por la ciudad no son arrestadas por las autoridades, sino que en su caso proceden arrestos ciudadanos los cuales son poco usuales. Por esto no es difícil ver gente desnuda en la ciudad paseando con toda naturalidad.

 

Sin embargo, para Scott Weiner las personas denudas han ido aumentando y sus buenas costumbres decreciendo por lo que pueden ser vistos sentados en las bancas de los parques públicos sin ningún pudor y sin haber colocado siquiera un pedazo de periódico en sus posadera como una medida de higiene.

 

Y como una medida de higiene propone incluso que antes de entrar a un restaurante, los desnudos se cubran con una toalla o cualquier otro material.

 

La comunidad de nudistas de la ciudad no recibió con beneplácito la iniciativa, no porque no les gusten las medidas de higiene ya que dicen que es “regla de etiqueta” no sentarse directamente sobre las bancas o sillas, sino porque piensan que la iniciativa de Weiner busca atraer atención hacia la desnudez y terminar por prohibirla en la ciudad como ya lo hicieron en otras ciudades cercanas como Berkeley y San José.

 

La manifestación de desnudos, fundamentalmente hombres fue con la intención de decir al mundo que a su juicio la desnudez se trata de aceptación del cuerpo humano y no de política.

 

Algunos turistas acudieron por curiosidad a la manifestación, pero hubo quien quedo desilusionado al ver que los manifestantes eran hombres regulares, con panzas y lonjas, entrados en años, y no precisamente guapos y jóvenes modelos.

 

Así que si la pretensión era llamar la atención sobre la desnudez, tanto Weiner como los manifestantes lo lograron y ahora ya sabemos que puedes recorrer San Francisco sin más atuendo que un sombrero que te proteja del sol y un par de botas vaqueras.

 

 

Más información The New York Times

 

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