Esta historia sucedió en julio pasado en una pequeña población del estado de Bahía, en Brasil, e inició cuando una mujer, María Nilza Simoes, contrató a un asesino a sueldo, Carlos Roberto de Jesús, para deshacerse de Iranildes Aguiar Araujo, a quien suponía amante de su esposo, pagándole  más de $400 dólares.

 

Así, Roberto secuestró a su víctima para completar su compromiso contractual, pero al ver a la mujer se enamoró de ella y le confesó lo que estaba a

unto de hacer. Así que ambos urdieron un plan para lograr su amor y de paso quedarse con el dinero, fingiendo la muerte de Iranildes.

 

Rápido cual saeta, Roberto compró en el supermercado dos botellas de catsup y de regreso en su guarida ató a su ex víctima y ahora novia, la amordazó, le acomodó un machete entre el brazo y su cuerpo y llenó su ropa de catsup fingiendo que era sangre. Tomó una fotografía que entregó a su clienta, María Nilza, para demostrar que el trabajo había concluido.

 

Tres días después, María se encontró en la pequeña población con los amantes en apasionado beso y reconoció a la mujer que ella creía muerta.

 

El mundo pudo haber quedado ignorante de esta trama de no ser por María, quien diligentemente acudió a la policía a denunciar que había sido objeto de extorsión y cuando la policía averiguó al respecto, no le quedó más remedio que arrestar a los enamorados, a quienes acusa de extorsión, y a María, quien está acusada de intento de homicidio.

 

La foto de Iranildes en el piso y con la ropa embarrada de catsup ha dado la vuelta al mundo y lo que muchos se preguntan es como pudo María creer que su supuesta rival de amores estaba muerta y no se dio cuenta de que el cuchillo estaba en la axila y no clavado en el cuerpo. Pero vamos, si se puso la soga al cuello al denunciar a la policía, no es difícil creer que es un poco corta de entendederas.

 

 

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