Hace diez años, una profesora de religión católica fue despedida por el obispo de Almería, España, donde se ubica la escuela pública en que la mujer daba sus clases, por convivir con un hombre sin estar unida en legítimo matrimonio según la religión católica. Un caso en donde el derecho y la religión se miden de frente las caras.

 

De acuerdo con esta profesora, llamada Resurrección Galera, un nombre adecuado con su profesión, el despido no fue formal y rebatió la decisión del obispado ante las instancias legales.

 

Sin embargo, las primeras instancias fallaron en su contra, por lo que el caso llegó hasta el Tribunal Constitucional español el que este mes ordenó la anulación de las dos sentencias previas al reconocer el derecho de esta mujer a “no sufrir discriminación por razón de sus circunstancias personales, a la libertad ideológica en conexión con el derecho a contraer matrimonio en la forma legalmente establecida y a la intimidad personal y familiar".

 

Porque pese a que para la iglesia Católica la unión de Resurrección y Johannes era ilícita, no lo es para la legislación civil ya que ellos contrajeron matrimonio de acuerdo con las leyes españolas. No contrajeron matrimonio católico porque el ya había estado casado por ese rito, y pese a haberse divorciado de su primera esposa no había obtenido la anulación del matrimonio religioso.

 

El tribunal Constitucional reconoció con su fallo que el matrimonio civil de Resurrección "no guarda relación con la actividad docente desempeñada por la demandante, pues no afecta a sus conocimientos dogmáticos o a sus actitudes pedagógicas".

 

Y si bien es cierto que su decisión personal no afectó sus conocimientos teóricos sobre la religión católica ni su capacidad pedagógica, si se trata de congruencia, algo como lo que en su momento se exigió de Diego Fernández de Cevallos, quien aspiraba a dirigir el estado mexicano, pero quien vivía para las leyes civiles en amasiato con su esposa por no haber contraído matrimonio, pese a que estaban casados por el rito religioso.

 

Resurrección podría recuperar su puesto como maestra de religión católica en la escuela, pero sería más congruente que siguiera el ejemplo del Padre Alberto, quien cambió de religión cuando tras enamorarse supo que era más fácil cambiar de religión a pretender que los católicos se adaptaran a su forma de ver el mundo.

 

Más información El País

 

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