Como papás queremos que nuestros hijos no solo sean personas de bien sino que también sean exitosos para lo cual necesitan tomar la iniciativa. Sin embargo, ¿qué tanta iniciativa es buena?

 

La que tomó un niño de 6 años en una pequeña localidad en el estado de Oregon, en Estados Unidos, quizá no se refiera a la iniciativa que queremos que tomen nuestros hijos, ya que la solución que dio a su problema acarreó problemas a sus padres y fue tan peligrosa que lo puso en riesgo.

 

Este niño, cuyo nombre no se dio a conocer por razones legales, amaneció hambriento y a las siete de la mañana, hora en que sus padres seguían durmiendo, decidió salir a comprar algo para engañar a la tripa hasta que le dieran de desayunar. Así que tomó algunas monedas y las llaves de la camioneta de su mamá y salió a la calle.

 

En su primera vez tras el volante se encontró con varios buzones de correo que terminaron aplastados y su aventura terminó en la esquina de su calle al chocar contra otra camioneta que cruzaba la avenida.

 

Afortunadamente el incidente no le reportó lesiones al niño, aunque sí algunas leves a la conductora del otro vehículo, y fuera de los daños materiales y el conato de infarto que sus padres deben haber padecido, las consecuencias no fueron de la gravedad que pudieron haber sido.

 

La policía investiga el incidente, pero son los padres de este intrépido niño quienes tendrán que responder por los daños materiales ocasionados por su pequeño angelito, y por las lesiones de la conductora contra quien chocó y es posible que sean sancionado por la autoridad administrativa por no haber cuidado suficientemente al niño, obligación que se tiene con la patria potestad de un menor.

 

Para el niño las consecuencias no pasarán de un gran regaño y un sustancial castigo, ya que su errática manera de conducir no será registrada por lo que no se impedirá que dentro de diez años obtenga su licencia de manejar.

 

Más información NY Daily News

 

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