Y siguiendo con el tema de persecución estatal contra actividades de sus ciudadanos como el ingerir alcohol o fumar, en Malawi se presentará una iniciativa de ley ante el Parlamento para evitar que la gente libere sus gases corporales en público.

 

Probablemente en ese país africano es costumbre liberar el organismo de manera natural y espontánea, así como para los coreanos es usual eructar después de comer. Pero el gobierno considera que es una costumbre que atenta contra las buenas costumbres y la decencia pública.

 

Así que la ley penalizará a quienes liberen flatulencias en la vía pública, de la misma manera en que está prohibido orinar en la calle. Así que a decir del ministro de justicia de ese país, George Chaponda, “si tienen ganas de tirarse un pedo, deben ir al baño”.

 

Y aunque no lo creamos, se trata de un tema controvertido, criticado por la oposición gubernamental porque el secretario de justicia  había señalado con anterioridad que no se penalizaría “ventosearse” en público.

 

Por ello se está buscando una causa legal que avale la prohibición y se ha fundamentado en las leyes de protección ecológica que dicen que está prohibido contaminar el aire. Fundamento que no ha sido avalado por los científicos que ya señalaron que los pedos, aunque olorosos, no son agentes contaminantes del aire.

 

¿A dónde irá a parar el mundo entre prohibiciones de besos y de echarse pedos en público? Toda una tiranía.

 

Más información BBC

 

 

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