Quizá por el desgaste que su imagen ha sufrido, en Venezuela se publicó el pasado 19 de noviembre en la Gaceta Oficial un decreto por la cual se prohíbe el uso de la imagen del presidente, Hugo Chávez, en obras y propaganda, sin su autorización.

 

De esta manera en el decreto se "prohíbe el uso del nombre, imagen y figura del Presidente de la República para la identificación, nombre y denominación, caracterización, tipificación, calificación y designación (...) de la obras de infraestructura de cualquier naturaleza".

 

Entre las razones que se señalan para esta prohibición se establece "que la imagen del Presidente, conforma parte fundamental del perfil ilustrativo de la institución presidencial, y como tal debe ser empleada bajo controles que permitan la debida identificación, en cuanto al honorable rol del mandatario, de conformidad con la Constitución".

 

El decreto señala que el mismo tiene rango, valor y fuerza de una ley orgánica y no solo se refiere a la identificación del presidente con campañas políticas, propuestas de gobierno, organizaciones, sociedades, bienes o programas políticos o sociales, sino que también prohíbe el uso de su imagen o nombre en "construcciones, edificaciones, establecimientos, recintos, instituciones educativas y médico asistenciales de cualquier nivel, vías de comunicación, lugares públicos y cualquier tipos de inmuebles (...) que se encuentre asignada o de cualquier forma atribuida" a la administración pública".

 

Y es que quienes han visitado Venezuela recientemente dan testimonio de que las calles de las ciudades del país se encuentran inundadas de pinturas, fotografías, afiches, espectaculares, citas y leyendas de Hugo Chávez, como la que se puede leer en la capital en los letreros de desviación de tráfico por obras que dicen “aquí se construye la Caracas socialista de Hugo Chávez”.

 

El decreto ha sido sorpresivo porque el presidente Chávez ha fundado su movimiento en su imagen y nombre, por lo que ahora los analistas y expertos esgrimen múltiples hipótesis de las razones que han llevado al presidente a desautorizar su imagen y nombre. Entre ellas se piensa que es para desvincularse de los errores y derrotas electorales o para evitar que siga siendo criticado como un hombre con vocación de auto exaltación, de culto a la personalidad y narcisismo que ha llevado a muchos a pensar que se compara con Simón Bolívar.

 

Así que si ahora alguien se quiere subir al caballo socialista de Chávez, tendrá que pedirle su permiso para ser asociado con el “honorable rol del mandatario”.

 

Más información El Universal

 

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