Manos tras las rejas

 

Corte Suprema de Oklahoma inhabilitó a abogado que, condenado a prisión por causar lesiones, llevaba práctica desde la cárcel

La Corte Suprema de Oklahoma, Estados Unidos, inhabilitó a un abogado, Jay Silvernail, por haber tratado de mantener su práctica profesional desde la cárcel, donde cumple una sentencia de 2 años y medio de prisión por ocasionar lesiones con arma de fuego.

El ahora ex abogado Jay Silvernail se vio involucrado en un altercado en un bar en mayo de 2016 cuando disparó a otro hombre, Ryan Dejesus, con su arma de fuego. Resultado de este altercado, Dejesus perdió la mayor parte de la pierna a la que Silvernail le disparó.

Los cargos en contra de Silvernail fueron presentados en junio de 2016, lo que, a juicio de la Suprema Corte, le dio tiempo para anticipar lo que sucedería con su práctica legal en el muy probable caso de ser condenado. “Y, sin embargo, durante más de tres años, aparentemente Silvernail no tomó medidas para prepararse para esa contingencia”, se lee en la decisión judicial de inhabilitación.

Durante el proceso penal, Silvernail declaró que disparó el arma de fuego en defensa personal. Los hechos sucedieron cuando vio que Dejesus salía del bar con una mujer que no estaba lo suficientemente sobria para tomar una decisión informada. Dijo que temía que Dejesus abusara sexualmente de la mujer por lo que lo confrontó. Cuando Dejesus lo empujó al suelo, Silvernail sacó su arma de fuego y le disparó, temiendo que su contrincante “fuera por él”.

El jurado no creyó la historia de la defensa personal y en octubre de 2019 fue condenado a prisión por asalto y agresión con un arma mortal.

Cuando se descubrió que Jay Silvernail seguía llevando su práctica privada desde la prisión, contando con abogados que lo representaran en las audiencias, se pidió que se le suspendiera de la práctica profesional por dos años un día. Sin embargo, los integrantes de la Corte Suprema se decidieron por una inhabilitación definitiva.

Al llegar a su decisión, la Suprema Corte concluyó que Silvernail estaba “más interesado en el flujo de dinero que en la atención a los clientes” y que la decisión que tomó de disparar un arma en una disputa verbal “nos genera serias preocupaciones sobre su aptitud para ejercer la abogacía”.

Así, jueces de la Suprema Corte de Oklahoma señalaron que Jay Silvernail había “recurrido a la fuerza letal en circunstancias que no justificaban tal respuesta” y luego “colocó sus propios intereses financieros por encima de los intereses de sus clientes al tratar de mantener su práctica con soporte vital mientras esperaba la sentencia.”

El ex profesionista del Derecho, pensó que mientras pudiera encontrar abogados que lo sustituyeran en las audiencias, “podría operar su práctica indirectamente, como una especie de gerente general”, se lee en la decisión de la Corte Suprema, que añadió que no fue una buena idea.

“Los obstáculos para una representación efectiva desde una celda de la cárcel deberían ser obvios”, opinó la Corte Suprema del estado. “Como recluso, Silvernail no podía hablar con los clientes de forma confidencial. No podía comunicarse libremente con los fiscales u otros abogados de la otra parte sobre los casos de sus clientes. Obviamente, no pudo comparecer ante el tribunal en nombre de sus clientes. Su capacidad para acceder a recursos legales, una computadora o incluso los archivos de sus propios clientes se vio obstaculizada, por decir lo menos. Finalmente, podría decirse que ejercer la abogacía desde una celda de la cárcel da la apariencia de incorrección. Estas condiciones habrían llevado a un abogado razonable a tomar un rumbo diferente”.

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