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Se verificó audiencia de revisión de cumplimiento de sentencia de joven extremista condenado a leer literatura clásica

El 4 de enero se verificó en un tribunal en Leicester, Inglaterra, la audiencia de revisión del caso de un joven de 21 años que descargó miles de documentos con información subversiva, pero que cuya sentencia de prisión fue suspendida con la condición de que leyera a los clásicos como Jane Austen o Charles Dickens.

Al momento de su detención en 2020, Ben John estaba en posesión de más de 67,788 archivos digitales con documentos con información supremacista blanca, antisemita, de combate y de fabricación de armas caseras y explosivos.

La fiscalía le imputó delitos tipificados en la Ley de Terrorismo y el jurado lo encontró culpable del delito de posesión de información que puede ser usada para preparar un acto de terrorismo, sancionado con pena de prisión de hasta 15 años. El juez Timothy Spencer, empero, suspendió la sentencia de prisión y, además de hacerle prometer que no realizaría más investigaciones sobre la extrema derecha, le pidió que leyera literatura clásica. “¿Has leído a Dickens? ¿Austen? Empieza con Orgullo y Prejuicio e Historia de Dos Ciudades de Dickens. Noche de Reyes de Shakespeare. Piensa en [Thomas] Hardy. Piensa en [Anthony] Trollope”, dijo.

Durante la audiencia de revisión verificada esta semana, el juez Spencer interrogó al joven sentenciado, que abandonó la escuela, sobre sus lecturas. “Disfruté Shakespeare más que Austen, pero sí disfruté Austen hasta cierto punto”, respondió Ben John, a lo que el juez respondió que lo encontraba “alentador”.

El juez reconoció que por la publicidad que el caso recibió, la rehabilitación del joven pudo haberse visto afectada. Esto porque generó malestar que un delito que puede ser causa de un daño increíble, hubiera sido castigado de forma benigna.

La abogada Suella Braverman pidió a la Corte de Apelaciones que revisara la inusual sentencia después de que la organización antifascista Hope Not Hate enviara una carta abierta pidiendo la reconsideración.

“Este tipo de indulgentes sentencias arriesgan a alentar a otros jóvenes a tener acceso y compartir contenido terrorista y extremista porque no temen las repercusiones de sus actos”, escribió el director de la mencionada organización, Nick Lowles.

Para Ben John su “castigo” no termina con Jane Austen y Shakespeare, pues deberá seguir leyendo y reportar sus avances al juez Spencer cuando dentro de seis meses se verifique una nueva audiencia de revisión.

“Es claro que has intentado ordenar tu vida. Me alienta lo que me has escrito y tus esfuerzos por buscar empleo y te deseo lo mejor en eso”, deseó el juez Spencer al joven.

Este tipo de sentencias son inusuales, pero la realidad es que la literatura clásica es un recurso que ha sido explorado en algunas instancias como medio de rehabilitación de presos. Por ejemplo, en 2012 se puso en marcha en Brasil el programa llamado Redención por la Lectura con el objetivo de reducir el tiempo de sentencia a los reos de cuatro prisiones federales, que leyeran un libro de literatura clásica, filosofía o ciencias.

En 2013, en el Centro Juvenil Correccional de Beaumont, en el estado de Virginia, Estados Unidos, se puso en marcha un programa de lectura que probó ser un éxito entre los jóvenes internos. La idea fue impulsada por el profesor Andy Kaufman y la Universidad de Virginia para acercar los grandes de la literatura rusa, como Chéjov, Dostoyevski y el mismo Tolstói, a las jóvenes mentes.

Más información theguardian.com

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