Perro acostado

 

En ciudad de Nueva Zelanda se presentó el caso de la sustracción de un perro y el posterior enfrentamiento por su propiedad

La policía de Dunedin, Nueva Zelanda, está tratando de definir a quién pertenece un pequeño perro Chihuahua que no nada más está siendo disputado entre dos personas, sino que fue incluso sacado por la fuerza de la casa en donde se encontraba.

La casa más reciente del perro, llamado Louis, es la de Carma Cleaver. Llegó a los amorosos brazos de la tía de Carma cuando una amiga, Fraser-O’Donnell, se lo entregó en mayo para su cuidado.

Fraser-O’Donnell recibió el perro de un conocido y cuidó de él durante tres meses. Durante este tiempo fue al consejo de la ciudad de Dunedin para tratar de localizar al propietario, pero el animal no tenía chip de identificación.

Como no encontraron al propietario de Louis en un tiempo razonable, la familia de Carma registró al perro a su nombre y le hizo poner el chip de identificación.

El lunes por la tarde, mientras la tía miraba la televisión, una mujer con lentes oscuros y una sudadera con capucha entró en la casa y sustrajo a Louis. Ante los gritos de la tía sobre el “secuestro”, Carma salió a buscar el vehículo de la intrusa, pero sin éxito. Así, dieron aviso a la policía para que les ayudara a recuperar al apreciado Louis, sospechando que detrás de esta acción, que legalmente podría tipificarse no como secuestro sino como robo, estaba el legítimo propietario.

El responsable de la sustracción del perro envió un mensaje de texto a la angustiada tía de Carma para hacerle saber que Louis estaba bien y estaba siendo atendido.

Finalmente, ambas partes se presentaron en la estación de policía de Dunedin para definir de quién es el perro. Ahí se conoció que el propietario entregó el animal a una amistad para que lo resguardara mientras cumplía una sentencia de prisión. Cando salió buscó a su perro y ofreció una recompensa de 500 dólares neozelandeses que entregó a la persona que le dijo donde encontrar a su mascota.

Aunque este hombre fue firme al pedir que se le reconociera la propiedad, accedió a que pasara una noche más con la tía de Crama para que pudiera despedirse.

Sin embargo, la policía no ha dado la última palabra sobre el asunto. El sargento Anthony Bond dijo que siguen investigando.

“Hay un asunto sobre la propiedad del perro, que estamos tratando con ambas partes en un intento de resolver”.

Para la tía de Carma, el asunto es muy difícil por el amor que tiene por el perro. “No lo quiero entregar… este es un tema muy sensible”, dijo la angustiada mujer. “Esencialmente, tratamos de encontrar al dueño, no pudimos y el perro ha sido colocado en un nuevo hogar. Él es nuestro perro.”

Las disputas por la propiedad de los perros es frecuente porque, aunque las diferentes legislaciones los siguen tratando como bienes, para las familias son importantes integrantes.

En 2019 un hombre pidió que se le reconociera como copropietario del perro que tenía con la exnovia, pero el juez en Murcia, España, negó la pretensión tras haber revisado quien llevaba la responsabilidad financiera que la tenencia del animal implicaba.

Hay países que, reconociendo la importancia de las mascotas para las personas, entregan la “custodia” de los animales. En Alemania en 2017 se tomó la decisión de la custodia de cuatro perros en un divorcio, tomando en consideración lo que estaba en el mejor interés de los animales.

Ya veremos qué sucede con Louis y si la tía de Carma se conforma con que sea entregado a otra persona.

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