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Tatuador

 

Propietaria de cuarto en Ontario, Canadá, rescindió contrato porque le asustaron los tatuajes de la inquilina

Una estudiante de primer año de la Universidad Western, en London, Ontario, Canadá, reportó que la propietaria de la habitación que había rentado dio por terminado el acuerdo cuando la conoció y vio sus tatuajes que le parecieron aterradores.

Se trata de Kadince Ball, una estudiante de 18 años, originaria de la provincia de Saskatchewan, que se inscribió en la Universidad Western para un curso de medicina. Aprobado su ingreso a la universidad, buscó un lugar cercano en el que hospedarse y así llegó a la oferta presentada en línea por Esther Lee, que ofrecía un cuarto por 675 dólares canadienses al mes (10,610 pesos mexicanos).

Kadince y Esther llegaron a un acuerdo, la estudiante depositó 50 dólares y ambas firmaron el contrato de arrendamiento.

El contrato tenía vigencia a partir del 1 de septiembre, pero Kadince llegó a su nueva ciudad unos días antes y se presentó con su nueva casera. Ella supuso que la entrevista había salido bien, pero poco después recibió una llamada de Esther en la que le dijo que no quería que viviera en su casa y que daba por terminado el acuerdo. La estudiante preguntó la razón por la cual era rechazada y luego supo que fue porque Esther se sintió asustada por sus tatuajes: un querubín, una serpiente con una flor y una cabeza con flores, nada de la santa muerte, calaveras ni demonios con largos cuernos.

Lo interesante es que la ley permite que los propietarios renieguen de un contrato firmado por los tatuajes del inquilino. Pese a esto, el abogado Ian Dantzer, de la clínica legal de la Universidad Western y que asesora a los estudiantes en asuntos de arrendamiento, le dijo a Kadince que tiene posibilidades de ganar si presenta su caso ante un tribunal de cuantía menor o a la Junta de Propietarios e Inquilinos, LTB por sus siglas en inglés, revisando incluso la ley aplicable al caso que podría ser la Ley de Arrendamientos de Ontario, si es que las partes no comparten lugares de uso común.

Independientemente de la ley aplicable, el abogado declaró que “Una vez que se firmó un arrendamiento, es un contrato vinculante y ella está en su derecho de que le concedan la completa posesión”, particularmente porque la estudiante cumplió con todas las obligaciones impuestas en el contrato. “Es un acto moralmente reprensible e ilegal”, declaró el abogado sobre la decisión de Esther Lee de rescindir el acuerdo.

Felizmente Kadince Ball pudo resolver el asunto de su estancia, aunque antes de encontrar un lugar adecuado tuvo que pagar más días de hotel de lo que tenía presupuestado. Recibida la asesoría legal, no sabe si vale la pena entrar a un pleito que le quite concentración de sus estudios.

“No sé si tenga el tiempo y la energía de atravesar el proceso de presentar una queja”, escribió a CBC News. Quizá sea una sensata decisión pues muchas veces no se trata de tener la razón o no, sino de saber elegir las batallas y esta, posiblemente no valga la pena para ella.

Más información cbc.ca

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