Cajero automático

 

Neozelandesa que timó a tres adultos mayores para que le entregaran dinero, evade la prisión y es condenada a supervisión intensa

Pese a que Anthea Lynne Houkamau, una neozelandesa de 42 años, ha timado a por lo menos tres adultos mayores, logró evitar su paso por la cárcel y por haberse declarado culpable del delito de fraude de más de 1,000 dólares neozelandeses, fue sentenciada en la Corte de Distrito de Rotorua, Nueva Zelanda, a supervisión intensa por uno de estos fraudes.

Se trata de una mujer que, según declaró tiene tres cómplices, que se aproxima a personas mayores, algunas con demencia, y con engaños los llevan a un cajero automático para que hagan retiro de dinero que le entregan.

En un periodo de tres meses, entre el 16 de octubre y el 5 de diciembre del año pasado, engañó a tres personas, de 78, 80 y 87 años, dos de las cuales sufren demencia y son vulnerables a ser engañadas, habiendo obtenido un total de 18,230 dólares neozelandeses, US$12,766.

Según el sumario de la policía, se acercó a la primera víctima en la calle y haciéndole creer que eran familiares, lo convenció de darle 20 dólares. Cuando llegaron al cajero automático y la víctima tecleó su número confidencial, Anthea Lynne Houkamau tecleó la cantidad de 780 dólares neozelandeses que fue retirada.

La segunda víctima fue convencida de que Houkamau y un cómplice necesitaban urgentemente dinero y un automóvil para ir a ver a familiar a una residencia para personas de la tercera edad. La víctima accedió a retirar una cierta cantidad de dinero, pero al llegar al cajero no pudo hacer el retiro. Houkamau le pidió su número confidencial y terminó retirando 2,000 dólares neozelandeses, más de lo que la víctima había accedido prestarle.

La tercera víctima fue la más afectada porque se hicieron varios retiros en múltiples viajes al cajero, y la cantidad defraudada ascendió a 15,450 dólares neozelandeses, según establece la policía, los ahorros de toda la vida de la persona defraudada. A esta persona le firmó pagarés con nombres falsos.

Esta mujer fue procesada por los tres timos y recibió dos sentencias de un año de supervisión intensa y una última sentencia de 11 meses de esta supervisión y la restitución de 2,000 dólares. Así, logró evadir la prisión pese a que tenía antecedentes porque en mayo de 2012 fue sentenciada a seis semanas de prisión por no haber pagado el servicio de un taxi que tomó de una localidad a otra y que ascendió a 155 dólares neozelandeses, una cantidad mucho menor que la defraudada a los ancianos y que, después de haber repartido el botín con sus cómplices, gastó en máquinas tragamonedas.

Cuando las víctimas de estos engaños son personas de la tercera edad generalmente no denuncian porque, además de sentir vergüenza por haber confiado, sienten temor de la reacción de sus familiares.

“Vergüenza total es la razón por la que tantos [adultos mayores] no se presentan. ‘¿Cómo pude haber confiado en esa persona? No se lo puedo decir a mi familia’; el otro extremo es la indignación total, pérdida de toda la confianza, ‘¿cómo pudo suceder esto’?, en ambos extremos, enojo con el mundo", dice sobre este tipo de fraudes Hanny Naus, especialista en abuso y negligencia de personas de la tercera edad.

La especialista dice que los fraudes como los de Houkamau son poco frecuentes porque la mayoría de las veces quienes abusan son los propios familiares.

Son varios los casos de famosos que han sufrido abuso financiero por familiares o personas en quienes depositan su confianza. Uno de ellos fue Stan Lee, creador de Spiderman y Los Cuatro Fantásticos, Buzz Aldrin, segundo astronauta en haber caminado en la luna y el artista Robert Indiana que falleció en medio de un pleito por abuso financiero. Pero no se necesita ser famoso para ser defraudado por personas en que se confían como un abogado o un administrador.

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Imagen de Michal Jarmoluk en Pixabay