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Inició en Australia  proceso contra una exprofesora universitaria por haber fingido amenazas para no perder apoyo laboral

En una Corte de Distrito de Nueva Gales del Sur, Australia, se está verificando el proceso penal en contra de una ex decana de la Universidad Tecnológica de Sídney, UTS, por haber inventado que estaba siendo amenazada y haberse enviado 19 cartas de amenazas y una pantaleta.

Se trata de Dianne Jolley quien era decana de Ciencias de la mencionada universidad. Entre 2019 y 2020, cuando estuvo tratando de suprimir un curso de medicina tradicional china con la fuerte oposición del Consejo, empezaron a llegar la supuestas amenazas.

En total recibió 19 cartas amenazantes con diversas frases como “Corta nuestro futuro y cortaremos el tuyo”, “Conozco donde vives, donde trabajas... conozco tu aroma”, “Adiós, nos vemos y suerte” acompañado de una fotografía de ella con una línea roja sobre el rostro, y una carta más con una pantaleta de ella y la frase “Siento tu pérdida”. Algunas de estas cartas, y otras que presuntamente envió a otros colegas universitarios, presumiblemente tenían restos de peligrosas bacterias y sustancias granulares inertes.

La primera amenaza la recibió, presuntamente, en agosto de 2019 y en septiembre llamó a Sean O’Mara, director de seguridad de la universidad, muy alterada diciéndole que alguien había entrado al jardín trasero de su casa en Sídney cortado el tendedero de ropa y dijo que había encontrado una nota en el parabrisas de su automóvil en la que se leía “Sé dónde vives”.

“Sonaba alterada”, declaró en el tribunal Sean O’Mara durante el primer día de audiencias. “Estábamos preocupados por la seguridad de ella y de su familia.”

Por esta preocupación, la UTS pagó 127,000 dólares australianos, 97,500 dólares estadunidenses, a un guardia de seguridad personal que la acompañaba en un automóvil de alquiler de y desde el trabajo a su casa y la seguía a donde se moviera dentro de la universidad, según expuso al jurado el fiscal del caso, Roger Kimball. Además, dijo, se instalaron cámaras de seguridad privadas afuera de su casa.

Las amenazas fueron referidas por la universidad a la policía la que eventualmente llegó a la conclusión de que la misma profesora se había enviado las cartas amenazantes para forzar el apoyo del Consejo en su decisión sobre el curso e incluso en la permanencia en su trabajo.

Las cámaras ayudaron a la investigación de la policía y captaron una de esas cartas en su terraza antes de que la arrojara repetidamente a su perro para luego meterla en una bolsa de evidencia de la policía.

La profesora Jolley fue arrestada el 15 de noviembre de 2019 en su oficina, pero después de ese arresto las cartas siguieron llegando, posiblemente para desviar la atención de la policía de ella y crear la impresión de que alguien más las estaba enviando o incluso para presentar una defensa de alguna enfermedad mental.

Un día después del arresto, la policía grabó la conversación que tuvo con su asistente en la que reconoció haberse enviado dos cartas. “Cuando el apoyo desapareció tomé algunas malas decisiones y dos de las cartas que me enviaron me las envié porque quería apoyo. Debí haber ido a un psicólogo”, dijo en esa conversación. “Pero ahora me están acusando de todo… de vandalismo y de todas esas cosas que no he hecho.”

Además, envió un mensaje de texto al director de la universidad en el que reconoció haber hecho “cosas de las que no me enorgullezco de …sabotearme.”

Por estas acusaciones, la profesora está siendo procesada por 20 acusaciones de crear una falsa creencia de peligro, transmitir información falsa para crear miedo por la existencia de peligro y causar desventajas financieras mediante el engaño. Dianne Jolley se ha declarado no culpable de todos los cargos.

Este caso, que parece una locura, podría parecer único, pero el fingir amenazas es una forma de defensa que encuentran algunas personas cuando perciben peligro a su modo de vida. Por ejemplo, en Noruega se procesó en septiembre de 2020 a Laila Anita Bertheussen la pareja sentimental del exministro de Justicia, Tor Mikkel Wara, por poner en riesgo la democracia al haber montado una serie de ataques a su pareja y a otros dos políticos conservadores, haciéndolos parecer como ataques de grupos opositores. Por este delito, en enero fue sentenciada a 20 meses de prisión.

Más información theaustralian.com.au

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