Camisa y corbata

 

Tribunal de Alemania concluye que el abogado que representó a una víctima inventada, no cometió delito

Este lunes, un tribunal en Aachen, en Renania del Norte Westfalia, Alemania, concluyó que el abogado que representó a una víctima inexistente en uno de los casos más importantes por actos de terrorismo cometidos por un grupo neonazi, mostró una grave negligencia, pero no cometió ningún delito.

El asunto gira en torno del proceso efectuado en contra de Beate Zschäpe, única sobreviviente del grupo nacionalsocialista Underground, procesada por el homicidio 10 personas, ocho de ellas de ascendencia turca, uno griego y un oficial de la policía. Los homicidios se cometieron de forma separada y no fue sino hasta 2011 que se supo que eran obra de esta organización terrorista con motivación xenofóbica.

Se trató de un importante proceso que inició en 2013 y concluyó en 2018 con la sentencia de cadena perpetua de Beate Zschäpe. Este proceso se vio suspendido en 2013 por un conflicto con acreditaciones para la prensa turca.

El abogado que fue absuelto este lunes representó a una presunta víctima llamada Meral Keskin, en un caso que le fue transferido por otro abogado que ya falleció. El tribunal concluyó que fue el segundo abogado el que inventó a la víctima y que el primero actuó de buena fe cuando recibió el caso, pero cometiendo graves actos de negligencia en el ejercicio de su deber profesional. Como defensa el abogado expuso que había confiado excesivamente en su colega.

“Meral Keskin” supuestamente fue víctima del ataque del grupo Underground en 2014 en el distrito Mülheim de Colonia, por la explosión de una bomba de tubo en la que 22 personas resultaron lesionadas y varias fachadas de tiendas resultaron dañadas. Por este ataque, se concedió a Keskin una compensación por parte de la Oficina Federal de Justicia de 5,000 euros, dinero que fue entregado por el abogado procesado al abogado ahora fallecido. Además, Meral Keskin fue invitada a reunirse con la canciller Angela Merkel con el resto de las víctimas.

Las sospechas sobre la existencia de la presunta víctima surgieron con las frecuentes faltas de la víctima al tribunal y porque no se le podía entregar correo directamente y tras una investigación se descubrió que Meral Keskin simplemente no existe.

La situación se complicó porque el abogado que la representó recibió más de 200,000 euros del presupuesto del estado para ejercer la representación legal. Sin embargo ante el tribunal se aseguró que desde que se conoció la estafa, el abogado ha estado reembolsando ese dinero en mensualidades de 1,500 euros.

En este caso la fiscalía pedía una condena de dos años de prisión bajo prueba, pero el tribunal concluyó que pese a la grave negligencia del abogado, no había cometido ningún delito ya que no está tipificado como tal en la ley alemana el “engaño negligente”.

Aunque este asunto no terminó con el abogado en prisión, le costó un severo regaño del tribunal por “haber violado casi todas sus obligaciones de debida diligencia.”

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