Uno de los cuestionamientos realizados a un líder mundial durante el pasado Foro Económico Mundial de Davos fue sobre la poligamia en su país.

 

El cuestionado sobre el asunto es Jacob Zuma, presidente de Sudáfrica en donde si bien la poligamia es legal, está mal vista por muchos sudafricanos que conocen que uno de los principales flagelos de su país es el Sida.

A la pregunta específica sobre sus cinco matrimonios, el último contraído a principios de este mes en una ceremonia Zulu, el líder de 68 años contestó que se trataba de la cultura de su pueblo que, sin embargo, no obstaba para que estuviera de acuerdo con los tiempos modernos en ver a la mujer en igualdad de condiciones con el hombre.

Añadió que no se debe juzgar una cultura superior a otras y que en su país respetaban las costumbres de otras culturas en el mundo.

Zuma se ha casado cinco veces, pero actualmente solo mantiene a tres esposas ya que de una de ellas, quien es secretaria de asuntos interiores, se divorció y otra se suicidó en el año 2000.

No es la primera vez que se le cuestiona a Zuma sobre la poligamia y sus infidelidades ya que no es buen ejemplo para la población sudafricana, país en donde se hace propaganda sobre la monogamia y la fidelidad como el mejor medio para mantenerse libres del Sida frente a la falta de recursos suficientes para hacer frente a la enfermedad.

En octubre pasado nació una nueva hija de Jacob Zuma, la vigésima que tiene, de una relación extramatrimonial sostenida con la hija de un cercano colaborador. La niña fue registrada legalmente como hija del mandatario y a la madre se le pagó el inhlawulo, que de acuerdo con la tradición zulu es la cantidad que se paga para reparar los daños causados cuando un bebé nace fuera del matrimonio.

No es sin embargo, la primera infidelidad que se le conoce. En el 2006 fue acusado de haber violado a la hija de otro colaborador. Fue absuelto de los cargos, pero durante el juicio se supo que la mujer era seropositiva y que la pareja había mantenido relaciones sexuales sin protección.

El problema del Sida es uno de los grandes problemas en Sudáfrica por lo que la supuesta enfermedad de “adicción sexual” del mandatario significa para ese país mucho más que una nota chusca puesto que va de por medio la salud pública y las vidas de miles de sudafricanos.

Fuente CNN.com

 

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