Toronto, Canadá

 

El 21 de julio, la juez Mara Greene de un tribunal penal de Toronto, Canadá, sentenció a Marcella Zoia, una joven de 20 años que se declaró culpable de haber arrojado desde el balcón de un departamento una silla hacia una de las avenidas más transitadas de Toronto. Su acto fue grabado en un video publicado en Snapchat y que se hizo viral.

El incidente ocurrió en febrero de 2019 cuando esta joven, que fue apodada “chair girl” (en México hubiera sido el trillado “lady” silla), fue filmada arrojando violentamente desde un balcón en un piso 45 la silla hacia la Autopista Gardiner y el Boulevard Lake Shore. El incidente, afortunadamente no ocasionó daños. El 15 de noviembre, Marcella Zoia se declaró culpable del delito imputado de agravios que ponen en peligro la vida.

La sentencia del caso fue pospuesta varias veces. Finalmente se había fijado como fecha para dictarla el 30 de marzo, pero ante el cierre de los tribunales en Toronto por la pandemia del COVID-19, la fecha se pospuso hasta el 21 de julio cuando vía teleconferencia la juez se pronunció.

“Zoia cometió un acto muy peligroso”, dijo la juez Mara Green al dictar sentencia. “Lo hizo para su propio placer y vanidad en el momento. Fue un acto egoísta que pudo haber llevado a resultados desastrosos. Fue pura suerte que nadie haya resultado lesionado o muerto”.

La juez señaló que tomó en cuenta varios factores para dictar la sentencia, como la corta edad de Zoia, su declaración de culpabilidad, el que después de haber sido imputada no hubiera hecho mal uso de sus redes sociales (que usa para promocionar su carrera de modelo), la falta de antecedentes penales, etc.

“En vista de la juventud de Zoia, las consecuencias colaterales señaladas y su gran proceso de rehabilitación, concluyo que la sentencia debe estar en el menor rango”, dijo la juez. “Mientras que la encarcelación es extremadamente mayor castigo que una multa, es mi opinión que en este caso particular, una multa significativa, junto con servicio comunitario es castigo suficiente.”

De esta forma Zoia fue sentenciada a dos años de libertad bajo prueba, al pago de una multa de 2,000 dólares canadienses (poco menos de 1,500 dólares estadunidenses) y a prestar 150 horas de trabajo comunitario. La sentencia de libertad probatoria incluye la asistencia a sesiones de consejería ordenados por el oficial a cargo de la vigilar la libertad probatoria y que podría incluir cursos sobre el manejo de redes sociales.

El delito por el que esta joven fue procesada se puede castigar con entre cuatro y seis meses de prisión e incluir la prohibición de usar redes sociales. Aunque la juez concluyó que la aparición de Zoia en el video en el que arrojó la silla sonriendo y posando hacían de su acto uno deliberado, dijo que ella no lo había compartido en redes sociales para obtener una ganancia personal. Por esta razón no le prohibió el uso de la redes sociales.

Sobre la sentencia, el abogado de Marcella Zoia, Gregory Leslie, declaró a los medios que la sentencia fue “muy justa”.

“Creo que su señoría hizo un trabajo maravilloso”, declaró el abogado. “Ella lidió con todos los aspectos del caso y la sentencia fue apropiada”.

Declaró que su cliente sabe que cualquier conducta ilegal que cometa y que un mal uso de sus redes sociales pueden llevarla a prisión y que eso será disuasor para que incumpla los términos de la sentencia.

Por su parte, esta joven, que durante el proceso dijo que el día anterior a haber arrojado la silla había bebido y que lo hizo por una intensa presión de sus amigos, se manifestó arrepentida de su comportamiento y muy feliz por haber evitado la prisión.

Una consecuencia extra que el comportamiento absurdo de esta joven, que aspira a ser modelo, le trajo, fue la censura de su aparición en un video musical del rapero canadiense Drake.

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