Padre Sergei (Romanov)

 

En Rusia se está desarrollando una lucha ante el tribunal de la iglesia ortodoxa rusa entre la diócesis central y el padre Sergei, quien ha sido suspendido y que esta semana tomó un monasterio de monjas como rehén en una campaña en la que insiste que el coronavirus no existe.

La disputa se centra el la figura del padre Sergei, un sacerdote ultraconservador, que cambió su nombre secular a Nikolai Romanov para honrar al último zar de Rusia y quien antes de ser sacerdote fue policía y estuvo 13 años en prisión por homicidio, aunque sus seguidores niegan que él haya cometido ese delito.

En abril, después de haber rehusado implementar las políticas sanitarias impuestas por la diócesis para evitar la propagación del virus, la iglesia prohibió al padre Sergei seguir predicando y en mayo, cuando hizo un llamado a los feligreses a desobedecer las ordenes sanitarias de las autoridades, le fue retirado el derecho de portar la cruz lo que significa que fue suspendido de la iglesia ortodoxa rusa. Estas decisiones están siendo revisadas por un tribunal eclesiástico.

Durante la primera audiencia de este tribunal el lunes, el padre Sergei acusó al patriarca Kirill de haber traicionado la fe al haber ordenado el cierre de las iglesias de cara a la epidemia. El padre Sergei alega que la actual pandemia es una “pseudo pandemia” y acusa a los líderes religiosos de “trabajar con los precursores del anticristo”.

El martes, el padre Sergei tomó el monasterio de monjas que él ayudó a fundar en el 2000 en Sredneuralsk, a las afueras de la ciudad de Ekaterimburgo, y se dice que el edificio está rodeado de guardias cosacos armados, una información que el Ejército Cosaco de Oremburgo ha desmentido: “Los reportes de los medios de cosacos apoyando al padre Sergei (Romanov) es desinformación”, se lee en la página web de la agrupación. Los cosacos son una etnia de cristianos ortodoxos que se estableció en el sur de Rusia y en Ucrania.

De momento la diócesis de Ekaterimburgo anunció que pare evitar confrontaciones, la madre superiora del monasterio y otras monjas, lo han abandonado.

Los medios reportan que el padre Sergei cuenta con el apoyo de por lo menos 100 seguidores, apostados a las afueras del monasterio.

En un comunicado emitido este miércoles, la iglesia ortodoxa rusa declaró que “los sacramentos eclesiásticos serán inválidos y sin gracia si el padre Sergei (Romanov) los concede estándole prohibido realizar ritos religiosos.”

En este comunicado otorgan al padre hasta la audiencia del 26 de junio para “rectificar y arrepentirse” de toda esta situación. El sacerdote, sin embargo, respondió: “No me voy a ir a ningún lado … tendrán que perseguirme con la policía y la Guardia Nacional.”

Negar la existencia de la epidemia de COVID-19 es solo una más de las controvertidas declaraciones de este sacerdote. En el pasado dijo que el anticristo llegaría en la figura del opositor al presidente Vladimir Putin y se manifestó contrario a las leyes en contra de la violencia doméstica y crítico de los sermones antisemitas.

Más información themoscowtimes.com / bbc.com

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito a miabogadoenlinea.net

Imagen de themoscowtimes.com