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Un juez de Nueva Gales del Sur, Australia, decidió absolver a dos hombres acusados de haber entrado a una casa con machetes, al concluir que no había habido intención de cometer un delito, sino que el asunto se trató de un error en la dirección.

Se trata de un extraño caso en el que el acusado que es nombrado, Terrence Leroy, respondió el anuncio en Facebook de otro hombre que dijo pagaría a quien entrara a su casa, lo amarrara y frotara un palo de escoba en sus calzoncillos, esto es, a quien hiciera realidad una fantasía sexual. Prometió pagar 5,000 dólares australianos si la actuación era “realmente muy buena”.

Terrence Leroy y otro amigo decidieron hacer realidad la fantasía en julio de 2019 y mirando el anuncio de Facebook fueron a la primera dirección que “el cliente” había proporcionado, sin notar que luego la había cambiado tras su cambio de casa.

Armados con machetes para darle más realismo al asunto, entraron a una casa en la calle de la antigua dirección. El dueño, al oír ruido pensó que se trataba de una amigo que entraba a su casa por las mañanas a hacer café y le gritó: “Vete Bugger, es muy temprano”.

Leroy y su amigo, extrañados por estas palabras, le preguntaron al propietario de la casa su nombre. Asustado al ver a dos sujetos con machetes en las manos al borde de su cama, el propietario de la casa se quitó su máscara para evitar la apnea de sueño y les respondió. Cuando Leroy escuchó el nombre, supo que había cometido un error y cortésmente se disculpó: “¡Lo siento, amigo!” y le dio la mano, mientras su amigo se despedía con un “Bye”. Asustado y quizá conmocionada por esta extraña situación, el propietario avisó a la policía.

Leroy y su acompañante verificaron el anuncio y se encaminaron esta vez a la dirección correcta del cliente, quien al verlos con “un gran cuchillo”, les pidió que no metieran los machetes a su casa. Así, los “actores” regresaron los machetes al automóvil y entraron a la casa, esta vez la correcta.

En la casa tomaron café mientras el cliente las preparaba huevos con tocino y después Leroy se acostó en el sofá y se durmió, lo que dio tiempo suficiente para que la policía encontrara el auto con los machetes adentro detuviera a Leroy y a su secuaz y presentara cargos por portación de arma blanca y por intrusión en propiedad privada.

Al exponer su decisión, el juez Sean Grant dijo que loas acusados “llevaban los machetes ya fuera como apoyo o como algo para usar en la fantasía”, añadiendo que “la fantasía no tenía guion y era discrecional cómo debía ser efectuada.”

Además, concluyó que la fiscalía no había podido probar que la intención de Leroy con el uso de los machetes había sido intimidar al residente. De esta forma, el juez Grant aceptó la petición del abogado de la defensa que los machetes fueron para un propósito no criminal.

El abogado de la defensa expuso que todo se trató de “un acuerdo comercial para amarrar y acariciar con una escoba los calzoncillos de un hombre semidesnudo” y como un oficial de la policía confirmó que el cliente tenía “una historia y propensión a contratar los servicios de personas”, el juez decidió absolver de los cargos a Leroy y a su acompañante.

Lo que no sabemos por no haber sido importante para el proceso, es si la fantasía fue “realmente buena” y se pagó el precio acordado.

Más información theguardian.com

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