Escoba

 

Como ha sucedido en los países en que se han impuesto diferentes medidas de salud para evitar la propagación del coronavirus COVID-19, Madagascar no es la excepción. Una de estas medidas es la utilización obligatoria del cubrebocas una vez que se abandonan los hogares y se sale a las calles.

En la capital del país, Antananarivo, la policía ha empezado a ejecutar la disposición, sancionando a quienes no usan el cubrebocas con el castigo de barrer las calles y recoger la basura.

La medida de usar cubrebocas fue anunciada por el presidente Andry Rojaelina y aplica en la capital y en las grandes ciudades, y es una medida necesaria para ir levantando poco a poco el confinamiento y el cierre de actividades. La sanción por el incumplimiento es prestar servicio comunitario.

Conforme con información proporcionada por el general Elak Olivier Andriakaja, quien preside el operativo en contra del coronavirus en Madagascar, el 70 por ciento de las personas ha obedecido la regla y salen a la calle debidamente cubiertas.

Justificó que se empezara a sancionar a quienes incumplen la regla con el hecho de que el gobierno informó oportunamente de las nuevas reglas y las difundió por todo el país para que la gente las conociera y obedeciera.

Así, partiendo del principio de que la ignorancia de la ley no excusa de su cumplimiento, la policía de Antananarivo declaró a la agencia noticiosa AFP que unas 500 personas fueron sancionadas el lunes por incumplir la regla y que 25 fueron sancionadas y obligadas a barrer las calles y recoger la basura. A este ritmo, probablemente la capital se convierta en una de las ciudades más limpias del país.

Hasta el martes de esta semana, Madagascar tenía detectados 128 casos de COVID-19, 75 pacientes recuperados y ningún deceso registrado.

El uso del cubrebocas, pese a que la Organización Mundial de la Salud ha dicho que en realidad no protege suficientemente del contagio, se ha hecho obligatorio en varias ciudades y países, siendo Alemania uno de ellos, país que impuso la regla al empezar a relajar las restricciones a la movilidad y empezar a abrir algunas tiendas.

La petición, sin embargo, es que los habitantes utilicen para cubrir sus rostros cubrebocas de tela o de gasa o bufandas y pañoletas y dejen a los servicios de salud las mascarillas de seguridad que los protegen de una forma efectiva del contagio del microscópico virus.

Habrá quienes estén en descuerdo con las normas (como el vicepresidente de los Estados Unidos Mike Pence, líder en el combate a la enfermedad, quien esta semana decidió visitar un hospital sin usar un cubrebocas como lo hicieron todos a su alrededor), pero son reglas debidamente aprobadas e independientemente de opiniones y preferencias personales, deben ser acatadas.

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