Niños felices

 

Quizá porque en nuestros países estamos acostumbrados al ruido (con el vecino compartiendo su música a todo volumen o los negocios con altavoces en las banquetas queriendo atraer más clientela - ¿Lo logran?-), me resulta incomprensible esta noticia, pero en una ciudad en Países Bajos las canchas deportivas de una primaria están por cerrar porque el ruido de los niños jugando excede los límites legales.

Los hechos están ocurriendo en Nijmegen, una ciudad cercana a la frontera con Alemania, en donde tras la queja de los vecinos, el Consejo local ha ordenado a la escuela primaria De Buut cerrar las canchas en donde los niños juegan fútbol y hockey a finales de julio o arriesgarse a pagar una multa de 10,000 euros.

La causa de la orden es que el nivel de decibles o decibelios registrado durante las horas de juego es de 88, por encima del máximo legal de 70.

“Es una situación extraña y totalmente injusta especialmente para los niños porque nos han dicho muy seguido que los niños deben jugar afuera y moverse más”, declaró Janneke Colsen, directora de la escuela, al diario Volkskrant.

La directora añadió que saben que los niños hacen ruido y que les han pedido que bajen un poquito el volumen como una consideración hacia los vecinos, pero parece ser que la construcción de unos edificios de departamentos residenciales a un costado del campo no ha ayudado nada en la campaña, pues maximizaron el efecto del sonido creando un eco.

“Son más que unos cuantos residentes y la gente está asustada”, declaró de forma anónima al Volkskrant un vecino, que añadió que ellos “sólo quieren vivir en un lugar en donde los límites legales del ruido no se excedan”.

Por lo pronto unos cuatro mil padres de familia han firmado una petición al Consejo de la ciudad para que reconsidere la situación, lo que, por supuesto, ha generado la politización del tema y un estire y afloje entre los representantes de las diferentes tendencias políticas en el órgano de la ciudad.

El asunto llegó ya al ministro de Educación en el Parlamento en donde Rudmer Heerema, parlamentario del partido de centro derecha VVD presentó el tema. En un tuit expone su opinión: “Vas a vivir al lado de un campo deportivo donde los niños disfrutan deportes y ejercicio y entonces presentas una queja en contra del ruido…Se debe encontrar una solución a esto. Los niños deben poder ejercitarse y moverse”.

Para Noël Vergunst, miembro del Consejo de Nijmegen y representante del partido verde, “es un asunto difícil”, pero “las normas del ruido se han excedido considerablemente así que tenemos que hacer algo”.

Quizá ese algo que hacer es recordar a los residentes que la población de su país está envejeciendo, que la tasa de natalidad sigue siendo baja y que sus pensiones dependerán en el fututo de estos niños, así que probablemente reconsideren y quieran que sus niños vivan una infancia feliz y que desarrollen lo más posible sus potencialidades.

Más información dutchnews.nl/ bbc.com

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito a miabogadoenlinea.net