Vaso de cerveza

 

El pasado viernes, un juez Irlanda desechó la demanda que por lesiones presentó un hombre en contra de la empresa de autobuses de Dublín, asumiendo que el sujeto se cayó en un autobús por ir con más copas de alcohol adentro de las que quiso admitir.

La demanda fue presentada por Stuart French, residente de Dublín, quien pedía una compensación por daños de 60,000 euros de la empresa de autobuses Dublin Bus porque la noche del 22 de febrero de 2016, a bordo del autobús 45A se cayó cuando, dijo, el conductor pisó repentinamente los frenos.

En su declaración ante los jueces de la Corte de Circuito, presidida por el juez Raymond Groarke, French dijo que ese día había salido de compras a un centro comercial y de regreso a casa paró en un pub para tomar dos copas.

Habiendo abordado el autobús, dijo haberse sentado en la parte trasera del autobús de dos pisos. Cuando su parada se aproximaba dijo haberse levantado a tocar la campana para anunciar su parada al conductor, pero que al ver que el vehículo no disminuía la velocidad, se levantó una segunda vez. Fue hasta la tercera vez que él dice haber tocado la campana que el conductor frenó bruscamente por lo que perdió el equilibrio y cayó a lo largo del autobús lastimándose la parte izquierda del cuerpo, particularmente la rodilla y la muñeca.

Durante el proceso, el abogado de Dublin Bus, Seán Coleman, interrogó al conductor del autobús y a un testigo independiente quienes declararon que Stuart French estaba borracho, situación que el demandante negó, sosteniendo que sólo había tomado dos copas.

También fue interrogado un acompañante de French que el conductor dice que le dijo “he is locked”, frase utilizada en Irlanda para referirse al estado de ebriedad de una persona, aunque el testigo declaró en el proceso que lo que hizo fue preguntarle a Stuart French si estaba borracho (“Are you locked?”).

Todas estas declaraciones hicieron concluir al juez Groarke que lo que ocurrió fue que French se levantó de su asiento para tocar la campana, no se sujetó al pasamanos y se cayó, sospechando que el acusador había bebido esa noche más de lo que admitió y eximiendo de toda responsabilidad de lo sucedido al conductor del vehículo.

Por estas razones, la demanda por daños fue desechada y se ordenó a Stuart French a pagar los gastos legales.

Así, este dublinés se quedó con sus golpes y con menos dinero en los bolsillos.

Más información irishtimes.com

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