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Categoría: Lo Absurdo en el Derecho
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Cama destendida

En Bristol, Inglaterra, el viernes de la semana pasada un juez concluyó que el accidente ocurrido en una cama y que dejó paralizada a una mujer fue un “trágico accidente”, pero excluyó de toda responsabilidad al fabricante de la cama.

El caso fue presentado por Claire Busby, de 46 años, quien en 2013 adquirió una cama king-size de la empresa Berkshire Bed Company, que comercializa sus productos como Beds Are Uzzz.

Mientras tenía relaciones sexuales con su entonces pareja, John Marshall, Claire Busby cayó de la cama y se golpeó las cervicales, lo que la dejó paralizada. Considerando que el diseño de la cama era defectuoso, demandó a la empresa pidiendo una alta compensación por daños.

Durante una audiencia sostenida el mes pasado, Claire Busby explicó cómo ocurrieron los hechos, diciendo que la cama cedió cuando ella, cambiando posición durante el acto sexual, colocó su cabeza del lado de los pies, aterrizando sobre la nuca.

"Me giré, bajé la mano y sentí que me habían catapultado en la parte posterior de la cama. Mi cabeza golpeó el suelo, caí a un lado de mi cuerpo y sentí como si un resorte en mi cuerpo se rompiera”, declaró la mujer.

Ella argumentó que las dos bases de la cama no estaban apropiadamente aseguradas y que dos patas faltaban al final de la cama lo que resultó en una diferencia de altura entre un extremo y el otro.

Pese a lo trágico de los hechos, el juez Barry Cotter desechó la demanda diciendo que no estaba satisfecho con la evidencia presentada sobre la cama defectuosa: “Se necesita de las más desafortunada e inusual combinación de posicionamiento de la cama y movimiento que no creo que pudiera haber sido prevista por una persona razonable previo al accidente”.

Se trata de una decisión a la que no se llegó hace unas semanas, también en Inglaterra, respecto del caso del bebé Oscar Abbey quien falleció debido al defectuoso diseño de su cuna. En ese caso, que era una acusación penal, el propietario de la empresa que diseño y vendió la cuna fue encontrado culpable, no de la muerte del bebé sino por incumplimiento en su deber de seguridad y por fraude y fue condenado a tres años y cuatro meses de prisión.

Más información theguardian.com

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