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Juez concluye que los derechos otorgados a los cuerpos de agua en un condado de Florida no existen por oponerse a ley estatal

El 6 de julio, dos lagos, dos arroyos, un pantano y el ambientalista Chuck O’Neal, perdieron la demanda que presentaron en contra de un nuevo desarrollo residencial y comercial en el condado de Orange, en Florida, Estados Unidos.

La demanda encuentra su origen en la propuesta mayoritariamente votada en noviembre de 2020 por los habitantes del condado de Orange para actualizar su Carta de Derechos, una especie de “constitución”, y conceder derechos a las vías fluviales de “existir” y “fluir” como ecosistemas sanos libres de contaminación, y a las personas a un medio ambiente limpio.

Cuando se presentó la propuesta, un legislador republicano presentó una iniciativa de ley general en el Congreso de Florida en la que se prohíbe a los gobiernos locales otorgar derechos legales a “una planta, un animal, una masa de agua o cualquier otra parte del entorno natural”, y otorgar a personas o subdivisiones políticas “ningún derecho específico relacionado con el entorno natural”. En un estado republicano, la iniciativa fue aprobada y ratificada por el gobernador Ron de Santis en julio de 2020, antes de que los votantes aprobaran la propuesta en noviembre de 2020..

En 2021, una constructora obtuvo permiso para dragar y rellenar humedales como parte de un desarrollo residencial y comercial de uso mixto en el Condado de Orange. Chuck O’Neal, los dos lagos, los dos arroyos y el pantano perjudicado con este desarrollo, presentaron una demanda para tratar de detener el desarrollo.

La demanda se centró en los graves problemas de contaminación en el estado y en que las autoridades estatales no han cumplido con su obligación establecida en la Constitución del estado que establece que es “política del estado conservar y proteger sus recursos naturales y belleza escénica” y que “la ley deberá tomar disposiciones adecuadas” para reducir la contaminación.

La juez de la Corte de Circuito que revisó el caso, Paetra T. Brownlee, declaró que los argumentos en materia ambiental estuvieron “apasionadamente defendidos”, pero que el caso se centraba no en la idoneidad del proyecto, sino en la facultad de la legislatura del estado de establecer la política ambiental y evitar que las leyes de los condados fueran contrarias a esas políticas.

La juez desechó la demanda al establecer que la reforma a la Carta de Derechos del condado de Orange y la ley estatal que prohíbe conceder derechos a la naturaleza, no pueden coexistir, señalando que los tribunales “no tienen poder para cambiar o alterar lo que la Legislatura ha ordenado”.

Al establecer lo anterior, señaló que los condados no son soberanos y no tienen “ningún derecho inherente de autogobierno que esté más allá del control legislativo del estado”. Por lo tanto, el condado de Orange no tiene capacidad para hacer valer sus derechos al agua limpia ni para hacer ilegal que las corporaciones contaminen las vías fluviales que los votantes aprobaron proteger.

Son varios los países que han estado concediendo derechos a la naturaleza como Ecuador, Colombia, Bolivia, Nueva Zelanda y Canadá. En los Estados Unidos, al igual que el condado de Orange, otros condados y gobiernos locales han establecido estos derechos para proteger sus fuentes de agua y el derecho a un medio ambiente limpio y sano, pero estas leyes no se han podido sostener cuando son recurridas en los tribunales federales.

El tema de la contaminación se ha convertido en Florida en uno de enfrentamiento entre las comunidades locales y el gobierno estatal. Comunidades, como Orlando, en el condado de Orange, buscan recuperar el control de la protección ambiental exponiendo que los legisladores estatales no han podido proteger los valiosos ecosistemas de Florida.

Un ejemplo de lo anterior es la elevada contaminación del agua en los hábitats de los manatíes, mamíferos que han estado muriendo masivamente en años recientes. Por las normas de calidad del agua se han demandado tanto a autoridades locales como federales, en un esfuerzo por proteger a los manatíes y a sus ecosistemas.

“Creo que cuando se mata la voluntad del 89 por ciento de la gente, creo que la gente necesita echar un segundo vistazo, si su gobierno actúa de acuerdo con sus deseos, sus esperanzas, sus sueños”, dijo O’Neal. “Y si no, necesitan participar en el proceso político y cambiar a quienes toman las decisiones. Las elecciones tienen consecuencias”.

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