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Adolescentes y una monja presentan una demanda en Australia por falta del deber de cuidado por ampliación de mina de carbón

Ocho adolescentes, respaldados por una monja de 86 años, presentaron la semana pasada una demanda en un tribunal federal australiano en el que pretenden que se declare que el estado tiene el deber de cuidado de sus habitantes y este sentido se ponga reversa al proyecto autorizado de extracción de carbón en la mina Vickery en el norte de Nueva Gales del Sur.

Se trata de una acción colectiva fundada en el novedoso argumento de deber de cuidado del estado por lo que se desconoce si será aceptada en el tribunal y sus posibilidades de éxito. Este tipo de novedosas demandas, sin embargo, han abierto la brecha para que cada vez más acciones legales se presenten en el mundo responsabilizando a los gobiernos en el aseguramiento de un ambiente sano para las futuras generaciones.

El primer tribunal en reconocer este deber fue en 2015 en Países Bajos en el caso presentado por el grupo Urgenda en el que se reconoció que el gobierno no estaba haciendo lo suficiente en la reducción de las emisiones de gases efecto invernadero por lo que le ordenó reducirlas en por lo menos un 25 por ciento para el año 2020. La decisión fue ratificada en 2018 por la Corte de Apelaciones y luego por la Suprema Corte.

La acción colectiva de los adolescente australianos está respaldada por la hermana Brigid Arthur, que aceptó ser la guardiana del litigio porque se trata de menores de edad, y están representados por la firma de abogados Equity Generation Lawyers que también representan Katta O’Donnell, una estudiante de Derecho de 23 años, que demandó al gobierno de Australia por no haber revelado todos los riesgos respecto del cambio climático en la emisión de bonos gubernamentales y el impacto que ello tendrá para los inversionistas.

Específicamente la demanda está dirigida a la ministra del Medioambiente, Susan Ley, a quien acusan de que, de usar sus facultades legales para autorizar la ampliación de la mina Vickery, estaría incumpliendo su deber legal de cuidado de proteger a los jóvenes en contra de daños.

La proyectada expansión de la mina podría dar lugar a que se liberen a la atmósfera 100 millones de toneladas adicionales de CO2, aproximadamente el 20 por ciento de la huella climática anual de Australia, a medida que el carbón extraído se envía al extranjero y se quema para fabricar acero y generar electricidad.

“La decisión de hacer lo correcto ahora tendrá impacto en nosotros en el futuro. Nosotros somos los que vamos a vivir con las decisiones, nosotros vamos a tener que criar a la siguiente generación bajo esas decisiones y queremos un futuro que esté garantizado como seguro para nosotros”, declaró a un podcast de The Guardian en Australia, Anj Sharma, una estudiante de 16 años. “En verdad tienen un deber de cuidado hacia nosotros.”

Este no es el primer caso que se ha presentado en contra de minas de carbón. En febrero de 2019 el caso llevado por Environment Defenders Office, EDO, para bloquear la mina Rocky Hill también en Nueva Gales del Sur, fue ganado cuando el juez concluyó que “la construcción y operación de la mina y el transporte y combustión del carbón de la mina, resultará en emisiones de gases efecto invernadero que contribuirán con el cambio climático”.

Sobre los casos presentados por el deber de cuidado, el abogado David Morris de EDO dijo: “Hace diez años, este tipo de casos parecían descabellados. Las personas hubieran pensado ‘¿Cómo puede ser posible un caso como ese?’”. Ahora, dice, “creo que están siendo cada vez más normales.”

Ya veremos cómo va el caso de estos adolescentes.

Más información theguardian.com

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