Corte de apelaciones concluye que la acción del activista corresponde con la emergencia climática

El miércoles, una corte de apelaciones de Suiza revirtió la sentencia condenatoria que en febrero se dictó respecto de un activista del clima de 23 años por imprimir sobre la fachada del banco de Crédit Suisse en Ginebra sus manos con pintura roja.

El activista, perteneciente al grupo Breakfree, pintó la fachada del banco en Ginebra durante una marcha de 2018 como una llamada de atención al banco por seguir financiando la industria de combustibles fósiles. La acción en contra del cambio climático se ha centrado en la desinversión de la industria de combustibles fósiles y ya muchos gobiernos de ciudades, instituciones de educación superior e incluso bancos se han comprometido con esta desinversión. Sin embargo, según un reporte de 2019, hay 33 bancos, entre ellos Crédit Suisse, que desde que se firmó el Acuerdo de París en 2015 han entregado a la industria de combustibles fósiles 1.9 billones de dólares.

La defensa del joven activista se centraba en la proporcionalidad entre la acción y la emergencia climática. “Sería obsceno condenar a los jóvenes y permitir que los bancos destruyan el planeta”, argumentó la abogada Laila Batou, pero el presidente del tribunal que lo juzgó en febrero, Françoise Saillen Agad, no estuvo de acuerdo y dijo que había otras formas de llamar la atención sobre la crisis del clima como unirse a las multitudinarias marchas que desde hace unos años se han estado convocando.

Este argumento, sin embargo, no fue confirmado por la Corte de Apelaciones que apreció lo contrario: la acción del joven activista quedó plenamente justificada por la emergencia climática.

En primera instancia el activista fue sentenciado a pagar 10 días de sanciones monetarias de 30 francos suizos cada uno, 28 euros, con el equivalente a un día de prisión por cada día no pagado. Además, se le condenó a pagar al banco 2,250 francos suizos (2,104 euros) por la limpieza de la fachada, pese a que se argumentó que la pintura era lavable.

Esta semana, la corte de apelaciones, al concluir que no se cometió ninguna falta, anula la sentencia que imponía las multas.

Al dictar la sentencia, la corte tuvo mucho cuidado en hacer saber a las personas que esta sentencia de ninguna manera debe verse como un permiso para cometer actos de vandalismo en el futuro.

Esta decisión contrasta con la dictada en el cantón de Vaud a 12 activistas del clima por traspaso en 2018 a una sucursal de este mismo banco en Lausana para escenificar un partido de tenis en burla al patrocinio de Roger Federer al banco. En enero fueron absueltos en primera instancia, pero apelada la sentencia por el procurador, la corte de apelaciones les impuso multas de entre 100 y 150 francos suizos con el mismo argumento de que podían haber obtenido el mismo resultado utilizando otros medios de protesta.

Einstein decía que la locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados y, al parecer, los activistas del clima ya han visto que los medios tradicionales de protesta no están logrando resultados y han optado mejor por no caer en la locura.

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