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Manifestación en contra del Dakota Access Pipeline

 

Decisiones en Estados Unidos en contra de oleoductos y a favor del medioambiente

Si bien la semana pasada la lucha en contra de los combustibles fósiles cerró con una derrota ante la Suprema Corte de Canadá respecto del oleoducto Trans Mountain, esta semana se ha anotado dos victorias importantes.

La primera se presentó el lunes cuando la Suprema Corte de los Estados Unidos se negó a conceder una petición de la administración Trump de permitir la construcción del oleoducto Keystone XL, bloqueado por un juez federal en Montana.

Sobre este asunto cabe señalar que la administración Trump se ha valido de este tipo de peticiones especiales ante la Suprema Corte para evitar cumplir con decisiones judiciales. Esto porque estas peticiones, cuando son concedidas por la Suprema Corte, permiten que la suspensión decretada por un juez federal se suspenda mientras se sigue el proceso judicial, lo que significa que la orden judicial no es ejecutada hasta que exista sentencia en firme. Según analistas del New York Times, la administración Trump es la que ha presentado mayor número de estas solicitudes y aunque no todas le son concedidas, sí han sido varias en aspectos muy importantes, lo que termina socavando la autoridad del poder judicial.

La petición negada este lunes, sin embargo, permite que otros tipo de ductos de petróleo y gas que pasan por vías de agua, como ríos y canales, lo sigan haciendo después de un escrutinio poco riguroso.

Keystone XL es un proyecto para construir un oleoducto que cruza desde Alberta, Canadá, a Nebraska, Estados Unidos, donde conectaría con otro oleoducto que transporta petróleo y gas al Golfo de México.

En abril, el juez Brian M. Morris de una corte federal en Montana, suspendió la construcción del oleoducto citando una reautorización ilegal en 2017. Esto porque, conforme fue presentado por grupos ambientalistas, la operación es contraria a varios aspectos de la Ley de Agua Potable y pone en peligro a especies en vías de extinción. El juez concluyó que la administración no había hecho una valoración adecuada de la vida silvestre que el proyecto afectaría.

En mayo la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito se negó a conceder una suspensión de esta decisión para continuar con la construcción del oleoducto, lo que llevó a la administración federal a presentar la solicitud a la Suprema Corte aludiendo a causas económicas y pérdida de empleos, sin tomar en consideración advertencias serias sobre los costos humanos y económicos que seguir con la destrucción de hábitats animales seguirá trayendo como más epidemias de nuevos virus de transmisión de animales a humanos.

La segunda decisión importante fue de un juez federal que ordena la suspensión de la operación del oleoducto Dakota Access mientras se realiza una evaluación de impacto al medio ambiente.

El Dakota Access ha estado siendo combatido principalmente por los Sioux y por otros grupos indígenas porque no solo pasa por sitios sagrados, sino que contamina los cauces de agua de la población. Este oleoducto cruza de Dakota del Norte hasta Illinois en donde el crudo es embarcado para ser transportado a refinerías.

En la decisión, el juez James E Boasberg de una corte federal de distrito en Columbia, concluyó que la evaluación de los impactos al medio ambiente en la construcción de este oleoducto había sido insuficiente y ordenó que la suspensión de actividades y que el oleoducto quede vacío en un plazo de 30 días.

De esta forma dijo que no había habido una adecuada consideración de los “impactos de un derrame de petróleo en los derechos de pesca, derechos de caza o justicia medioambiental”.

“En vista de la gravedad del error de los Corps respecto de Nepa (Ley de Política Nacional Ambiental), la imposibilidad de una solución simple, el hecho de que el Dakota Access asumió mucho de sus riesgos económicos y el daño potencial cada día que el oleoducto opera, la Corte se ve obligada concluir que el flujo de petróleo debe cesar”, concluyó el juez.

La evaluación ambiental de este proyecto fue realizada por US Army Corps of Engineers y el oleoducto es operado por la empresa Transfer Energy.

Es muy probable que la decisión sea apelada por Transfer Energy pues según la vocera de la empresa, Lisa Coleman, “el juez Boasberg ha excedido sus facultades al ordenar el cierre del Oleoducto Dakota Access, que ha estado operando de forma segura durante tres años” Y también es probable que la administración Trump quiera volver a saltarse las trancas pidiendo una suspensión de la suspensión judicial en tanto se agota el proceso y lograr la re-operación del oleoducto. Mientras tanto, es una gran victoria para la tribu Standing Rock Sioux, para el medio ambiente y para toda la humanidad, incluyendo a aquellos que no creen que la quema de combustibles fósiles es en su propio perjuicio.

Más información nytimes.com / bbc.com

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