Inundación

 

Un panel de Derechos Humanos de la ONU concluyó que en el futuro los refugiados por causa del cambio climático no pueden ser obligados a regresar a sus lugares de origen si la situación representa un peligro inminente y se pone en riesgo los derechos humanos de las personas que solicitan refugio.

La decisión fue dada respecto del caso de Ioane Teitiota, originario de la República de Kiribati, en el Océano Pacífico, a quien el Tribunal Superior de Nueva Zelanda negó concederle asilo.

Kiribati es un archipiélago y país insular integrado por 33 atolones de coral y una isla volcánica, diseminados en un área de más de tres millones de kilómetros cuadrados y que por su situación geográfica ha sufrido los efectos del calentamiento global y la elevación del nivel del mar. Por este motivo en 2012 se compraron terrenos a Fiyi para una potencial reubicación de la población, además de que se están implementando otros programas como “migración dignidad”, en el que enseñan a los habitantes a desarrollar conductas que los hagan migrantes “atractivos”.

Ioane Teitiota llegó como inmigrante a Nueva Zelanda en 2007, donde nacieron sus tres hijos. Solicitó ser aceptado en el país como asilado bajo los argumentos que se han señalado, pero el tribunal de migración rechazó su solicitud. Este rechazo fue confirmado por el juez John Priestly, del Tribunal Superior, quien consideró que “al regresar a Kiribati no sufrirá una violación sistemática y sostenida de sus derechos humanos básicos como el derecho a la vida…o el derecho a alimentación adecuada, vestido o habitación”. Esta decisión fue sostenida en la Corte Suprema y Teitiota fue deportado en 2015.

El caso fue presentado ante el panel de la ONU, la que volvió a fallar a en contra de Ioane Teitiota, asegurando que aunque Kiribati es uno de los seis países de las islas del pacífico más amenazados por la elevación del nivel del mar, todavía hay tiempo para remediar la situación de los pobladores por lo que su vida y seguridad no están en riesgo inminente.

Viendo a futuro, sin embargo, el panel de la ONU concluyó que en años por venir, los refugiados por el cambio climático no deberían ser expulsados por los países a los que llegan citando los artículo 6 y 7 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos en donde se reconoce el derecho a la vida como inherente a la persona humana y se prohíben los actos de tortura y penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

“Dado el riesgo de que todo un país quede sumergido en el agua es un riesgo tan extremo que las condiciones de vida en ese país pueden tornarse incompatibles con el derecho a una vida digna antes de que el riesgo ocurra”, declaró el panel en su decisión.

La decisión ya está siendo analizada por los expertos, con algunos opinando que se trata de una decisión que pone en los países desarrollados mayor estrés para recibir refugiados por el clima. No olvidemos, sin embargo, que potencialmente todos sufriremos los efectos del cambio climático, sean países desarrollados o no.

Más información cnn.com

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