Una corte danesa determinó la semana pasada que el “trabajo de Dios” no pertenece exclusivamente al Vaticano ni a la Iglesia Católica, confiriendo la razón a Mark Rees-Andersen, un filósofo danés.

 

Lo anterior en torno de la demanda que fue interpuesta en contra de Mark Rees-Andersen por el Vaticano y por la prelatura del Opus Dei para que cesara de usar el nombre Opus Dei en un juego diseñado por él y Allan Schaufuss Lauersen.

 

El problema inició en 2007 cuando después de creado el juego Opus-Dei: Existence after Religion, Mark Rees-Andersen recibió un aviso de la prelatura del Opus Dei en la que le avisaban que tenían registrado el nombre como marca en varios países de la Unión Europea y por lo tanto lo instaban a dejar de usar el nombre inmediatamente.

 

Rees-Andersen llevó el caso ante la oficina danesa de patentes, la que solicitó a la prelatura del Opus Dei que demostrara el uso real y actual del logo que reclamaban como propio y al no poder probarlo, se permitió a Mark Rees-Andersen seguir utilizando el nombre.

 

Pero en 2010 la iglesia Católica demandó al filósofo ante el So-og Handelsretten, el tribunal danés que dirime conflictos en materia de propiedad intelectual. En su demanda argumentaron que Mark Rees-Andersen conocía de la existencia de la prelatura del Opus Dei porque declaró haber leído el Código Da Vinci de Dan Brown, en donde se expone la existencia de esta organización católica y pidieron una compensación por 200,000 coronas, poco más de 345 mil dólares, además de que se retiraran de Internet los sitios opus-dei.co.uk y opus-dei.dk.

 

La defensa del caso argumenta que la frase opus dei es milenaria y que fue usada por cientos de organizaciones previo a la existencia de la prelatura fundada en 1928, a lo que Mark Rees-Andersen agrega que supone que “El Vaticano no tiene aún la patente sobre Dios”.

 

La firma de abogados Gorriesen Federspiel que tomó el caso de Rees-Andersen suponía que la demanda era una táctica para llevar a la ruina financiera a su cliente y lograr así que se desistiera del uso del nombre por lo que el caso lo llevaron de manera gratuita. Con el fallo se determina que sus honorarios sean pagados por la Iglesia Católica pues el tribunal los condenó a pagar 45,000 coronas, unos 7,800 dólares, por costas judiciales.

 

El juego llamado en inglés Opus-Dei: Existence after Religion, tiene el objetivo de crear un mundo perfecto y fue diseñado para ayudar a la gente entender un poco más de filosofía. El juego está disponible solo en algunos países como Dinamarca, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá.

 

 

Más información The Copenhagen Post

 

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