En 2009 la demanda que la aldea de inuit Kivalina, en el extremo noroeste de Alaska, Estados Unidos, interpuso en contra de más de veinte empresas petroleras fue desechada, pero ahora se encuentra en una Corte de Apelaciones en San Francisco, California, en donde los tres jueces están revisando la procedencia de la misma.

 

En la demanda los aldeanos acusaron a las mayores empresas petroleras, entre las que están Shell, ExxonMobile y BP,  de su contribución con el cambio climático que ha ocasionado serios estragos en su aldea con consecuentes daños en su medio de vida.

 

Kivalina se localiza en la punta de una franja estrecha de tierras bajas dentro del Círculo Polar Ártico, y que solía estar protegido por el hielo marino gran parte del año lo que aminoraba el impacto de las tormentas y les permitía pescar salmón y cazar focas, base de su economía.

 

Demandan que debido al cambio climático ya no pueden cazar ni pescar como antes, que estás expuestos a las tormentas y que al tratarse de tierras bajas la zona está siendo tragada por el mar por lo que deberán reubicarse en los próximos cinco o diez años.

 

El quid de la demanda, sin embargo, es demostrar la responsabilidad directa de las empresas petroleras con el cambio climático, lo cual no es fácil y ya las empresas lo señalaron en la contestación de la demanda alegando que la comunidad pudo haber demandado también a empresas de otro tipo, y en último caso a cualquier persona que utilice un vehículo por su contribución con las emisiones de gases a la atmósfera.

 

Los abogados de Kivalina, sin embargo señalan que no se trata de demostrar específicamente el daño que cada una de las empresas creó en la atmósfera, sino que basan la demanda en acusaciones de conspiración porque las grandes petroleras financiaron dudosos estudios científicos para confundir a la opinión pública y convencerlos que el cambio climático no es real.

 

El resultado de esta demanda podría abrir la puerta a más demandas de este tipo, no solo contra empresas privadas, sino también contra estados, como Estados Unidos, el país con mayores emisiones de gases efecto invernadero.

 

Sobre el tema, en 2004 el científico Myles R. Allen y el abogado Richard Lord escribieron un artículo titulado The Blame Game, que fue publicado en la prestigiada revista científica Nature, en la que analizaban la viabilidad de este tipo de demandas.

 

Con los datos científicos proporcionados por Allen, en donde se establecía la probabilidad de que en 2003 las altas temperaturas registradas en Europa hubieran aumentado a más del doble por la acción humana, Richard Lord concluyó que el vínculo legal de causa y efecto en estas demandas se establece demostrando que cierta causa aumenta al doble o más del doble la probabilidad de que un evento ocurra.

 

Los estudios sobre este tema han seguido y estos dos estudiosos consideran que si los casos se fundamentan en estudios científicos veraces se podría lograr mayores compromisos internacionales para la reducción de emisión de gases que lo que se ha logrado en conferencias internacionales como la de Durban, Sudáfrica, de principios de este mes, en la que se concluyó que hasta 2015 se llegará a acuerdos para fijar recortes de emisiones que entrarían en vigor en 2020, año para el que muchos científicos consideran que el daño será totalmente irreversible.

 

Un resultado sobre esta demanda está lejos de obtenerse pues primero hay que esperar la decisión de la Corte de Apelaciones sobre la admisibilidad de la demanda. De considerar que es procedente, el juicio podría iniciar en una primera instancia.

 

 

Más información BBC

 

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