En el ayuntamiento de Ddzidzntún en Yucatán, las autoridades han iniciado una campaña para capturar y sacrificar perros callejeros.

 

Para tales efectos, aparentemente como labores de servicio social, alumnos del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario 100 y el Colegio de Bachilleres de Yucatán recibieron capitación de dos días del coordinador de Zoonosis de la Jurisdicción Sanitaria 1 de la Secretaría de Salud del estado.

 

Sin embargo estas actividades y resultados han sido cuestionados por los medios ya que los animales mueren en medio de sufrimiento, aullando y uno incluso vomitó sangre, mientras un alumno con una madera trataba de controlarlos.

 

El Diario de Yucatán destaca que el operativo podría estar violando la Norma Oficial Mexicana NOM-033-ZOO-1995, Sacrificio humanitario de los animales domésticos y silvestres, “en lo relativo al personal, instalaciones y el procedimiento.”

 

Efectivamente, esta Norma Oficial Mexicana es de observancia obligatoria en todo el territorio nacional y tiene por objeto, establecer los métodos de insensibilización y sacrificio de los animales, con el propósito de disminuir su sufrimiento, evitando al máximo la tensión y el miedo durante este evento.

 

La vigilancia y aplicación de esta Norma corresponde a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, a través de sus delegaciones, así como a los gobiernos de los estados en el ámbito de sus respectivas atribuciones y circunscripciones territoriales, de conformidad con los acuerdos de coordinación respectivos.

 

También se dispone que “Ninguna persona intervendrá en el manejo, insensibilización y sacrificio de los animales, a menos que cuente con la capacitación específica”. 

 

El documento también señala que "el sacrificio humanitario que se realice en animales que no sean destinados para el consumo humano, solamente podrá realizarse con los métodos autorizados en esta Norma, para la especie de que se trate”.

 

Para el sacrificio de los perros y gatos dispone que “se utilizará una sobredosis de barbitúrico vía intravenosa o cualquier otro anestésico fijo, que produzca primero inconsciencia y después paro respiratorio y cardíaco hasta la muerte del animal, sin causarle angustia, convulsiones o cualquier otro sufrimiento.”

 

Los únicos barbitúricos autorizados en la norma son Pentobarbital sódico o Pentotal sódico, las mismas que se usan en Estados Unidos para ejecutar a los condenados a pena de muerte. Sin embargo, según informa el periódico yucateco, los animales fueron sacrificados con una combinación de xilacina, pentobarbital sódico con diazepam, y ketamina.

 

La Ley Federal de Sanidad Animal, ley de observancia general en todo el territorio nacional cuyas disposiciones son de orden público e interés social, establece que la violación a esta norma amerita la aplicación de una multa que va de 10,000 a 50,000 días de salario mínimo, pero no es probable que alguien sea sancionado por estas actividades.

 

Tal vez este programa sea necesario por razones de salud pública, pero en esta revista electrónica insistimos en la importancia de que como ciudadanos respetemos el estado de derecho, el marco legal que nos rige, pero si las autoridades son las primeras en violar las disposiciones más elementales, difícilmente pueden exigirle a los ciudadanos el cumplimiento de la Ley.

 

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